El bebé después de haber pasado muchas semanas dentro de tu útero, cómodo y sin molestias, éste nuevo ambiente fuera de él le va a parecer un poco extraño y abrumador, necesita tiempo para adaptarse a este torrente de imágenes, sonidos y sensaciones.

 

En estos primeros días el recién nacido pasa la mayor parte del tiempo durmiendo, 16 horas al día, por lo que el tiempo para estar con él se reduce a 8 horas que debes aprovechar al máximo para entregarle amor, seguridad y comunicarte con él. Ésta relación con el niño es asimétrica, ya que él tratará de comunicarse a través del llanto, y tu lo harás con tu voz, que el bebé será capaz de reconocerla,  y también a través del contacto físico.

 

En ésta etapa puede ser que se presenten cuadros de cólicos, que es el llanto descontrolado sin motivo aparente. Se reconoce porque llora más de tres horas al día, más de tres días a la semana, y dura más de tres semanas. Durante el llanto extiende y encoje los pies, se enrojece su piel, cierra sus manos, expulsa gases y por lo general es entre las seis de la tarde y medianoche. Pero no te preocupes, no es para siempre, la mayoría de los niños lo superan al tercer mes.

 

A partir de la segunda semana, es común que la porción restante de cordón umbilical se caiga, antes de esto el baño del bebé debe ser en seco con una esponja suave humedecida con agua tibia, no en una bañera.

 

Los sentidos del bebé funcionan, pero no están completamente desarrollados. No ve con nitidez, sólo ve sombras a una distancia de no más de medio metro y reconoce a su madre por el olor.

 

La respiración del bebé es dificultosa y algo ruidosa, pero es completamente normal. Su cabeza es grande y pesada, sin embargo ya está fortaleciendo su cuello. Y recuerda que si tu bebé está irritable al final del día, es normal, está abrumado con tantos estímulos que recibe.

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