Ahora es cuando tu hijo aprende a coordinar sus capacidades adquiridas las últimas semanas, a percibir los acontecimientos y a crear también él mismo. Además, aumenta el riego sanguíneo de su cerebro y hace que aumente el tamano de su cabecita. Puede recordar los movimientos que ha realizado y repetirlos para conseguir aquello que quiere.
Empieza a querer hacer las cosas el solito,muchos bebés empiezan a moverse, gatear levantando la cabecita. Pero quizá tu bebé es un gran observador y prefiere en lugar de andar a su aire, quedarse a tu lado para tomar nota de todo lo que haces.
Tu bebé está más activo que nunca, se arrastra sobre su tripita, levanta la cabeza y el cuello lo más alto que puede, ya no se mete tanto las manos en la boca porque les a encontrado una utilidad mucho mejor; ¡apoyarse en el suelo para avanzar!.
Descubriendo sus nuevas necesidades
Además, ya reacciona cuando oye su nombre, hace nuevos sonidos con la voz, estira los bracitos cuando quiere que le cojas en brazos y mucho más. Esto es debido a que hasta ahora solo era capaz de hacer un único movimiento que era el de deslizarse por el suelo, ahora ya es capaz de darse la vuelta y realizar otros movimientos. Si por casualidad toca algo, ahora puede agarrarlo con una mano y ¿por qué no? morderlo pretendidamente. Todas estas nuevas capacidades otorgan a tu pequeño investigador ahora la oportunidad de descubrir mejor su entorno.
El bebé va a babosear todos sus juguetes de arriba a bajo y de izquierda a derecha. Además le fascinarán todos aquellos que tengan movimiento, que caminen, emitan algún sonido o alguna luz más que los objetos estáticos. Debes tener cuidado siempre que estos juguetes sean adecuados para su edad y que no se puedan desmontar en piezas pequeñas que pueda ingerir.
Los primeros intentos de gatear levantando la tripita del suelo sucederá estas semanas. Esto lo conseguirá cuando además de levantar la cabecita y el cuello consiga alzar tambien sus nalgas. Cuando lo consiga, la siguiente tarea que intentará realizar con éxito será la de avanzar manteniendo esa posición, que conseguirá en cualquier momento. También se le desarrolla la voz durante estas semanas. Seguro que ya te has dado cuenta de que balbucea aunque parezca en un primer instante que no tiene intención de decir nada. Tu pequeño intenta imitar el habla de los adultos que se encuentran en su entorno. Y mientras más le hables, más intentes interactuar con el, antes comenzará a intentar imitarte, y claro, a decir algunas palabras.
Puede reconocer y diferenciar la voz de cada persona y además distinguir los distintos tonos de voz. Ahora ya entiende cuando algo te enefada o cuando estás contenta con él. Los tonos de voz que sobresaltan en el resto son los que más le llaman la atención y por tanto, los que primero intenta evitar.















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