La pelota
Con esta actividad estimularemos el sentido del equilibrio y la autoconfianza del niño. Sólo necesitas una pelota inflable grande de piscina. Y si el suelo está enmoquetado o lo haces sobre una alfombra, mejor.
Coloca al niño a un lado de la pelota. Desde el otro lado y siempre sujetándole muy bien para que no se caiga, colócale suavemente con la tripita sobre la pelota y haz que la pelota ruede. Ensaya diferentes movimientos: hacia delante y hacia atrás, de derecha a izquierda, dando pequeños saltitos o golpes a la pelota.
Ten cuidado con los movimientos excesivamente bruscos, y detén el juego si notas que al bebé no le está resultando agradable. Es conveniente empezar poco a poco, ir de menos a más. Además, puede haber música de fondo para que se haga más relajante.
La manta mágica
Sólo necesitas una manta o una toalla sobre la cama o una moqueta, para generar una superficie blanca. Coloca al niño boca arriba sobre ella. En torno a los seis meses todos los niños aprenden por si solos a darse la vuelta estando tumbados.
Tira con una mano de un extremo para que el niño ruede sobre la manta, como en un tobogán. Con la otra mano ayúdale a controlar el giro, a colocarse bien, así le darás seguridad. Es muy importante que todas estas actividades hagan al bebé pasar un rato divertido. Ríete y sonríe de manera que pueda sentirse reconfortado, felicítale y aplaude todas sus iniciativas. Si ves que en algún momento le da miedo, no sigas y ya lo intentarás de nuevo más adelante.
Relaciones instrumentales
Este juego es tremendamente beneficioso no sólo para desarrollar su sentido de la curiosidad, si no también para despertar su sentido de causa-efecto y la relación entre las cosas o la sucesión de acciones. El bebé, debe ser capaz ya de agarrar objetos, con lo que podrás jugar con el cuando tenga alrededor de los 6 meses. Coge alguno de sus juguetes y átale una cuerda suave. Luego juega con él escondiendo el peluche detrás de algo; una mesa, dentro de una caja, o cualquier otro objeto.
Anímale para que tire de la cuerda y que descubra qué es lo que ocurre cuando lo hace. Celebra todos los intentos. Al principio tendrás que ayudarle para que logre coger la cuerda y tirar de ella. Quizá en un principio tengas que jugar sin esconder el muneco, pero también le resultará estimulante comprobar que si tira de la cuerda, el juguete se mueve.
Estos juegos no sólo van a resultar muy beneficiosos en el crecimiento de tu hijo, sino que además van a estrechar más si cabe tu relación con él cuando vea que su mamá es además, la compañera de juegos perfecta.















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