Aunque el diagnóstico puede resultar más complicado, determinar cualquier indicio de alergia, intolerancia o hipersensibilidad a la leche, va ligado a síntomas inconfundibles tales como vómitos continuados, deposiciones casi líquidas, llanto excesivo o erupciones o granitos en la piel. Ante cualquiera de estos síntomas, siempre que se observe una continuidad y una relación con la toma de leche, hay que acudir al pediatra. Se le realizará entonces el exámen pertinente hasta llegar a diferenciar que elemento es el que produce las reacciones en el bebé:

  • Alergia a la leche materna.
  • Alergia a la leche de fórmula.
  • Sistema digestivo inmaduro, se soluciona espontáneamente con el desarrollo natural del sistema digestivo y un cambio temporal de alimentación.
  • Deficiencia de lactasa que es la enzima encargada de reducir el ázucar.
  • Parásitos intestinales temporales.
  • Deficiencia congénita de lactosa.

Ante cualquiera de estos diagnósticos, existen distintas soluciones. En el primer caso, alergia a la leche materna, se debe seguir una dieta rigurosa en la que el pediatra o nutricionista establecerá una dieta destinada a eliminar las proteinas de leche de vaca que pueda haber en la leche materna, eliminando estos alimentos de la dieta de la madre (ya que estas proteinas provienen de los productos lácteos que haya ingerido la madre, donde las proteinas de leche de vaca pueden haber pasado a la leche materna).

 

En la mayoría de los casos siguientes la sustitición de la leche normal de vaca por leche de soja o por una fórmula hidrolizada (en las que las proteinas de la leche se han descompuesto o “predigerido”) es la solución.  Sólo entre un 8% y un 15% de los bebés con alergia de aparición rápida presenta también una reacción adversa a las fórmulas de soja.

 

No obstante, es fundamental que el pediatra o nutricionista elabore un plan de alimentación y lleve un control estricto sobre el avance de la alergia, por ello recomendamos ponerse siempre en manos de especialistas y recurrir a ellos antes cualquier pequeña duda o cambio en el bebé.

 

Aunque al principio pueda resultar complicado, una alergia no es un impedimento para una buena alimentación y nutrición. Siempre hay una alternativa y un aliemento sustitutivo que hará que nuestro bebé siga alimentándose y recibiendo todos los nutrientes fundamentales.

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