Existen cuatro etapas en las que se divide fundamentalmente la digestion de cada alimento que el pequeno ingiere. La bucal preparatoria de aprehensión, la masticatoria, la faríngea y la esofágica.

 

En la etapa bucal preparatoria de aprehensión, en el lactante, el esfínter bucal aprehende el pezón materno o la tetina del biberón y consigue un cierre hermético entre el labio superior, la lengua que se acanala para contener el implemento alimenticio y el labio inferior, creando un vacío dentro de la cavidad bucal que es necesario para la succión.

 

La succión es un acto reflejo innato y para que sea efectiva, necesita el correcto estado de las estructuras (boca, musculos de la cara,...) y de los utensilios de los que se vale para alimentarse.

 

Durante su crecimiento el niño deberá aprender a tomar el alimento, contando también con el óptimo estado de las partes de su cuerpo que toman parte en esta primera etapa de la deglución, así como con el cambio de los medios por los cuales ingiere los alimentos (del pezón a la tetina, a la taza, a la cuchara, etcétera).

La importancia de la respiración

El bebé tiene que respirar por la nariz y no por la boca. En el lactante es condición primordial, ya que hasta aproximadamente los ocho meses no puede utilizar la boca para respirar.

 

El niño más grande, si es respirador bucal no tendrá un cierre labial eficaz y la función deglutoria se verá dificultada desde su comienzo. Si el niño no respira cómodo por la nariz que es la vía natural y programada para el ingreso del aire y la óptima asimilación del mismo, abrirá la boca para respirar. La apertura se verá aumentada por el peso de la lengua que acompañará al maxilar inferior hacia abajo. Esta incompetencia labial provoca disturbios no solamente en la deglución de los alimentos sino también en la función respiratoria.

 

Las texturas, formas, calibres de tetinas, sorbitos, cucharas, etcétera, de los alimentos deben colaborar con el trabajo muscular de labios y lengua, y hacer que éste resulte más fácil.

 

Cuando el bebé toma leche, se inicia su digestión fermentándola, los bebés inicialmente tienen problemas para digerir la lactosa por lo que se producen los gases, los cuales pueden o no, ser acompañados por una emisión de heces.

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