En muchas ocasiones, aunque tu hijo tenga hambre, puede que no sea capaz de manifestarlo debido a sus “limitaciones”, características de todo bebé y puede que el plato que le presentas no responda a sus expectativas. Para ello es fundamental despertarle el interés por el plato, hacer que quiera probar la comida es decisivo ya que muchas veces se resisten a hacerlo por el color o la textura y una vez que lo prueban, lo comen del tirón. Por todo esto, te proponemos una serie de trucos que seguramente te ayuden satisfactoriamente:

  • Elige un plato y una cuchara de su agrado. Para los bebés es muy recomendable la cuchara de silicona, con un tacto sueve que les hace más fácil la ingesta de comida.
  • Decora el plato de forma divertida, más aún conforme se van haciendo mayores. Ya desde pequeños desarrollan un instinto que les permite diferenciar ese tipo de detalles...
  • Motívale a través de juegos, canciones, en definitiva, diviértelo. El arte del entretenimiento es toda una clave para que tu bebé coma plácidamente.
  • Si se niega a comer solido, puede ser porque le reslte un cambio brusco. Es importante entonces combinarlos aún con purés, papillas o zumos.
  • Ante todo, no pierdas la paciencia y mantén la calma. No le obligues a comer si ya ha comido algo (aunque sea menos cantidad de la habitual). Y si no quiere de ninguna de las maneras, espera un tiempo a que de verdad tenga hambre.