Tu cuerpo está delicado

Para la primera semana conservarás los puntos de la episiotomía si es que te la tuvieron que realizar. Intenta permanecer en casa y realizar sólo actividades de intensidad moderada. Si tienes que subir o bajar escaleras hazlo lentamente, por ejemplo.

 

Procura también no ponerte mala durante estos días: evita acercarte a aquellos con síntomas de enfermedades virales como gripe o varicela.

 

Tras los primeros quince días puedes empezar a realizar los ejercicios Kegel (interrumpir el chorro de orina durante la micción, por ejemplo), que te ayudarán a prevenir la pérdida espontánea de orina y a aumentar la circulación del área en la que se te realizó la episiotomía.

 

Entre la cuarta y sexta semana después del alumbramiento deberás acudir a una revisión médica. Podrás entonces, si todo va bien, retomar las relaciones sexuales.

 

Sigue una dieta baja en grasas y alta en proteínas (carnes y leche) y continúa tomando tus vitaminas prenatales sobre todo si estás amamantando.

 

Antes y después de que alimentes a tu bebé, limpia las mamas con agua y jabón suaves. Si tus pezones se enrojecen o se te duelen, acude al médico para que te trate. Si no das el pecho a tu hijo, lleva un sostén firme.

 

Tómate el posparto como un período de recuperación, un tiempo de descanso y para estar con tu bebé y asumir tu nuevo rol de mamá.

Debes ir al médico si...

  • Tienes fiebre mayor de 38°C
  • Sangrado exagerado o con coágulos muy abundantes
  • Secreción vaginal de mal olor
  • Dolor abdominal
  • Ardor o aumento en la frecuencia urinaria
  • Inflamación o dolor persistente en la zona donde te practicaron la episiotomia o la incisión abdominal (en caso de que te hayan realizado una cesárea)

La mayoría de las mujeres experimenta una reacción emocional fuerte después del parto. Algunas veces el cambio es tan fuerte que lleva a rechazar al recién nacido. La mayor incertidumbre es si podrán ser buenas madres o no. Si la angustia, la incertidumbre, la baja autoestima son muy acentuadas, es porque se está dando un cuadro de depresión, que generalmente se identifica al primer mes después de haber dado a luz.

 

Los factores de riesgo que pueden colaborar es que se dé este trastorno son: cambios hormonales, inseguridad en el aspecto sexual (si será tomada en cuenta por su marido, ya que hubo un cambio en su aspecto físico), antecedentes previos de depresión que después del parto se acentúan, falta de apoyo de la pareja, que el bebé haya sido prematuro o presente alguna enfermedad y la carga de una nueva responsabilidad como madre.

 

Los síntomas presentados son desinterés, desánimo, vulnerabilidad, hipersensibilidad, llantos sin explicación, tristeza, falta de energía, problemas para concentrarse, mala memoria, pérdida de deseo sexual, cambios en el hábito de sueño y alimentación. Todo ello lleva a no responder a las demandas del bebé, lo cual desencadena en un gran sentimiento de culpa, que se transforma en una angustia que puede durar meses.

 

Si sufres depresión posparto explícale la situación a tu familia ya que este es el mejor apoyo que puedes recibir, ellos te ayudarán a hacerte cargo del bebé. Además, debes buscar la ayuda de un profesional, pues existen tratamientos muy efectivos para este tipo de depresión.

¿Cómo se puede prevenir?

  • No intentes ser una supermujer, reduce tus compromisos ya que un bebé supone mucho trabajo.
  • No hagas cambios drásticos en tu vida hasta seis meses después del nacimiento de tu hijo. Como, por ejemplo, mudarte de casa.
  • Es bueno que te rodees de mujeres que estén viviendo la misma situación.
  • Identifica a alguien en quien puedas confiar, a quien puedas recurrir en caso de necesidad, y no dudes en solicitar su apoyo si no necesitas.

Hacer ejercicio

Tras el parto debes guardar reposo, pero cuando tu cuerpo, y sobretodo, tu zona pélvica se ha recuperado, puedes empezar a realizar ejercicio. Te recomendamos dos ejercicios ideales para recuperar el cuerpo, y algunos consejos en el artículo Ejercicio después del parto.