Errores de los padres primerizos

Los nervios y las prisas no són nunca buenos consejeros. A continuación encontrarás los siete errores más frecuentes de los padres primerizos. Pero ¡no te apures! Nadie nace con experiencia, y ser madre y padre es algo que se puede aprender.

Abrigar al bebé excesivamente

Es el error más frecuente de los siete.Debes prestar especial atención a las manos (no deben estar amoratadas) y a la cabeza y cuello (que no le deben sudar). Si nada de esto ocurre, está a una temperatura adecuada.

Silencio absoluto mientras el bebé duerme

Acostumbrarlo a dormir sin ruido es poco beneficioso para el bebé y para ti, ya que cada vez que haya un pequeño sonido se despertará. Además debe aprender a dormir en las horas de oscuridad poco a poco.

Cambiarlo a tu cama cuando no quiere dormir

Si le acostumbras a no dormir en su cuna, siempre va a querer dormir contigo. Por otro lado, es peligroso ya que el bebé puede ser aplastado cuando los padres se queden dormidos y aumenta las posibilidades de muerte súbita.

Cambiarle el pecho antes de que termine de amamantar

La leche que mama al principio tiene mayor cantidad de agua, la última toma es rica en calorías y grasa, por lo tanto si toma sólo de la primera de ambos pechos, el volumen será el adecuado, sin embargo, el bebé llorará más porque la primera leche contiene más lactosa, lo que le producirá más gases y deposiciones más líquidas e irritantes en algunos casos. Lo correcto es que vacíe ambos pechos.

Guiarte por lo que dice tu madre y no un doctor

No porque otras personas hayan tenido ya la experiencia de ser madres, quiere decir que estén en lo correcto. Siempre hay que respaldarse por la opinión de un pediatra, nadie sabe mejor que ellos lo que ocurre con el bebé. Los tiempos cambian y los cuidados que antes tenían las madres con los hijos no son los mismos de hoy en día.

No dejar que nadie lo coja

Permitir que alguien coja a un bebé debe tener límites, pero sin exagerarlos. Sólo hay que alejar a los recién nacidos de personas enfermas que podrían contagiarlos y de desconocidos.

Bañarle todos los días

Si se hace una limpieza correcta al cambiar el pañal del bebé y se le lavan las manos, no es necesario un baño diario, basta con dos o tres veces a la semana.

Ayudar a los nuevos padres

Si en tu familia o en tu círculo de amigos  ha llegado un bebé, seguramente estarás muy feliz, y querrás ayudarles en todo, y darles consejos. Pero no les agobies, los padres primerizos deben aprender poco a poco y es importante no llenarles la cabeza ni decirles contínuamente como deben actuar con el bebé.

  • Antes del parto no debes llamar a los futurs padres constantemente para saber como está la situación. Una madre que está apunto de dar a luz necesita descanso y tranquilidad para prepararse.
  • No les visites inmediatamente después del nacimiento. Los miembros de la familia necesitan tiempo para conocerse unos a otros y que se acostumbren a la nueva situación.
  • En la primera visita no debes quedarte demasiado rato. Seguramente el recién nacido debe dormir y descansar, y los padres necesitan tiempo para ellos mismos. ¿Porqué no sorprenderles con una tarta?
  • Guárdate los comentarios y los consejos inteligentes. A menos que te lo pidan, es mejor dejar que los propios miembros de la familia encuentren lo mejor y lo más adecuado para ellos. Puedes quizá decir alguna alabanza con la que seguro la madre y el padre quedaran contentos.
  • No hagas comentarios sobre el peso o la apariencia de la nueva madre. Aunque no parezca que le afecte, los cambios del cuerpo tardaran aun un poco en restablecerse, así que mejor no arriesgar un comentario que podria sentarle mal.
  • Puede que pase algun tiempo antes de que los padres recuperen el día a día que tenían antes. No te des prisa a preguntarles cuando querrán ir de nuevo al cine o a un concierto.
  • Recuerda que el horario de disponibilidad ha cambiado, algunas horas ya no es prudente llamarles por teléfono pues el bebé puede que esté durmiendo.

La ayuda y el apoyo son importantes

Seguro que los padres te agradeceran que quieras ayudarles. No debes agobiarles pero algunas cosas sí las puedes hacer para facilitarles el día a día o darles un respiro en un momento concreto. Puedes ir a hacerles la compra o quedarte con el bebé para que puedan pasar una tarde a solas. Si lo piensas un poco seguro que puedes ayudarles, sin que sea un intento de enseñarles lo que deben o tienen que hacer, podría ofenderles.