¿Cómo se respira?
Es muy sencillo, tienes que poner tus manos en la zona baja del vientre y tranquilamente tratar de ser consciente de tu ritmo de inspiración y espiración, acompañado por el natural movimiento de tu abdomen. Cuando exhales, sentirás que tu vientre se alejará de tus manos, como vaciando el aire y escondiéndose en el abdomen. Expulsa lentamente por la boca hasta vaciar completamente tus pulmones. Después, haz una pausa y comienza a inspirar por la nariz.
Repite lo mismo varias veces sin ninguna prisa. Luego trata de llenar tu estómago con el aire inspirado, al tiempo que relajas tus hombros. Verás que tus manos son empujadas hacia adelante. Pasados unos minutos te invadirá una sensación de paz y tranquilidad.
Al principio puede ser que notes que solamente el pecho se expande y no la tripa, si esto sucede, asegúrate de que tu espalda esté bien apoyada y relaja tu cuello. No olvides que tienes que esperar unos segundos y después expulsar el aire para comenzar con la siguiente respiración.
Para practicar este ejercicio, es muy importante que busques un lugar tranquilo y donde se pueda respirar aire fresco, sería ideal al aire libre, y muchos médicos recomiendan que para que te resulte más fácil, no comas una hora antes de comenzar.
Ejercicios de respiración en los cursos de preparación del parto
Tu respiración juega un papel muy importante durante el parto, puesto que subministras oxígeno al bebé y a tí misma y coges fuerzas y concentración para el proceso del parto. La concentración en la respiración distrae tu atención del dolor del parto, por ello en los cursos de preparación del parto harás ejercicios para aprender cómo se hacen. Si practicas un poco antes del parto, durante el parto vas a poder seguir más facilmente las indicaciones de la matrona. También tu pareja puede serte de gran ayuda. Puede respirar contigo durante el parto y así conseguir un buen ritmo de respiración. Es aconsejable que asista contigo a los cursos de preparación o que le expliques bien los ejercicios antes del parto.
Respirar en la fase de dilatación
Las contracciones llegan y van cogiendo un ritmo determinado. Cuanto más cerca está el nacimiento del bebé, menos distancia hay entre las contracciones. En esta fase del parto es aconsejable que tomes aire profundamente al inicio de la contracción, respira con el diafragma, con la barriga, el aire hacia el bebé, y luego expúlsalo lentamente. Sonidos graves como “Ahhhh” u “Ohhh” ayudan a algunas mujeres a respirar más lentamente. Lo mejor es que inspires lentamente y de forma regular por la nariz y expulses el aire por la boca. Tras la contracción puedes inspirar profundamente igual que en el principio de la contracción. Si tienes la sensación que se te seca la boca, en la pausa entre contracciones puedes beber un sorbo de agua.
Respirar antes de la fase de empuje
Cuando notas una fuerte presión en la pelvis pero la matrona te dice que aún no es momento de empujar, la respiración tiene aquí un papel muy importante. Ahora viene el conocido momento de la respiración “jadeante” que suelen mostrar siempre en las películas. Al principio de la contracción respiras profundamente y lo expulsas en pequeñas cantidades, golpes de aire, sin respirar en medio. Es como si apagases soplando las velas de cumpleaños una a una, o como el jadeo que hace un perro. Esta respiración puedes repetirla hasta el final del a contracción. Cuando la contracción ya ha pasado, es beneficioso respirar profundamente por la boca.
Respirar en la fase de empuje y expulsión
Las contracciones en la fase de empuje son las más dolorosas. El bebé se ha deslizado hasta el canal de parto y la embarazada reacciona a menudo presionando como un acto reflejo. Para muchas el tener que apretar es un alivio. En el inicio de las contracciones para empujar debes coger aire, respirar profundamente y mandar el aire para abajo, hacia la barriga. No debes aguantar el aire mucho rato puesto que debes sumbinistrar oxígeno al bebé. Cuando tengas la sensación de necesitar más aire, inspira de nuevo, retiene un momento el aire y empuja de nuevo. Se dice que debes respirar, aguantar aire y empujar unas tres veces por contracción. Al ternimar la contracción respira profundamente de nuevo y procura recuperarte. Es muy importante estabilizar la respiración de nuevo, calmarte, por que una respiración muy rápida y descontrolada puede provocarte hiperventilación p problemas en la circulación sanguínea.
Bajo subministro de oxígeno por hiperventilación
Si en el parto te entra pánico o miedo, esto va a entorpecer tu respiración. El cuerpo se tensa y puedes padecer una hiperventilación. Se trata de una respiración muy acelerada que provoca la sensación de quedarse sin aire. Ante esta sensación se intenta respirar más profundamente y más fuerte, y se inspira más del que se expira. Lo paradoxal del caso es que tras este esfuerzo respiratorio llega menos oxígeno al cerebro y se producen mareos, visión borrosa y vahído.
El miedo y el pánico no son poco frecuentes, pero el cuerpo no puede resistir mucho tiempo un estado de hiperventilación. Una respiración correcta juega por tanto un papel importante para recuperar la norlamidad y las fuerzas para seguir con el parto. Si te ocurre, es importante que procures concentrate en una respiración calmada y profunda, lo que te han enseñado en los cursos de preparación del parto. En estos casos tanto tu pareja como la matrona pueden ayudarte.












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