Se conoce como perineo la piel que se encuentra entre la vagina y el ano. Durante el parto, esta piel se ve fuertemente estirada. Puede ocurrir que esta piel se rompa, y que solamente te des cuenta de ello, a causa de los dolores del parto, después del mismo. Durante el parto tu cuerpo produce muchas endorfinas contra el dolor. Además, esta piel es especialmente débil, ya que se trata de una herida natural y el cuerpo está preparado para este caso.
El perineo

El cuidado del perineo
Para evitar un desgarro en el momento del nacimiento del bebé debes preparar el perineo antes del parto con masajes. Con el masaje ayudas a que el perineo sea más flexible y elástico. De esta forma el tejido no se romperá tan deprisa. También durante el parto para procurar que no se desgarre el perineo, la matrona intentará que la cabeza del bebé no salga muy deprisa. Alivia el tejido del perineo presionándolo mientras que la otra mano sujeta la cabeja del bebé y regula la velocidad de salida. Ella te explicará de forma clara cómo y cuánto esfuerzo tienes que hacer, pues está controlando y dosificando la presión en el perineo. De todas formas no se debe aguantar la musculatura durante un espacio largo de tiempo, pues puede ser malo para la musculatura del suelo pélvico. Se puede proteger el suelo pélvico con una posición de parto no agresiva para esta zona, entre estas posiciones hay las posiciones de pie, en el taburete de parto, de rodillas o a cuatro patas.
Gravedad de los desgarros
Hay pocos desgarros graves que pueden producirse en el parto. La razón principal es un parto rápido y una cabeza del bebé demasiado grande. Los desgarros muy graves son raros. Se dan en los partos auxiliados con ventosa o con fórceps. Para evitar desgarros profundos los médicos proceden muchas veces a realizar una episiotomía. De todas formas las episiotomías son cada vez menos frecuentes pues se considera que un desgarro natural se recupera mejor que un corte. Se distinguen distintos tipos de desgarro según el grado de gravedad.
- Desgarros de primer grado: La piel del perineo aparece levemente rasgada. La musculatura del perineo no queda afectada.
- Desgarros de segundo grado: La piel del perineo está fuertemente rasgada. Además queda rasgada superficialmente la musculatura del perineo
- Desgarros de tercer grado: No sólo la piel del perineo está rasgada, sino también los músculos que cierran el ano se han visto afectados.
- Desgarros de cuarto grado: No sólo se produce un desgarro vaginal, sino también de la membrana del intestino.
¿Qué consecuencias puede tener un desgarro vaginal?
Puede producir dolor, hinchazón, infecciones y a veces a hemorragias debidas a los desgarros. En especial, tumbarse, andar y los mivimientos cotidianos como abrir las piernas pueden causas molestias y dolores tras un desgarro vaginal. De ahí que sea recomendable evitarlos. Ir al baño y sentarse en la taza puede ser muy doloroso. En algunos casos puede dar lugar a incontinencia o a dolor durante las relaciones sexuales.
¿Cómo se trata el desgarro vaginal?
El tratamiento del desgarro vaginal depende de gravedad del mismo. El desgarramiento de primer grado se cura sin problemas y sin tener que coger puntos. Los desgarros más severos se cosen con anestesia. En especial los de tercer y cuarto grado has de ser tratados por un médico para evitar problemas crónicos que podrían derivarse de un desatendimiento de la zona. Para que se cure la herida y tenga lugar de forma adecuada la cicatrización, se recomienda lo siguiente:
- Un pequeño baño sentada con sales y aceites indicados para heridas. O bien lavar la herida con agua clara.
- El área de la herida se debería secar cuanto antes tras el baño despacito y con cuidado con una toalla de algodón limpia.
- Deberías posponer la semana de reposo en la cama, ya que puede dar lugar a infecciones en el área de la herida.
- Se recomienda colocar cubitos de hielo o compresas frías en el área. Algunas matronas aconsejan colocar compresas con un poco de leche materna.
- En algunos casos se utilizan medicamentos antiinflamatorios.
- Cuando el médico lo considera oportuno, puede recetar medicamentos contra la infección, como antibióticos.
Consejos de alimentación para ayudarte
Deberías seguir un plan de alimentación durante el tiempo de curación. La comida adecuada hace más fácil sentarse a comer. Y alivian el dolor. Muchas matronas aconsejan nueces y frutos secos. Pero sobre todo tienes que beber mucho. Deberías evitar tomar comidas y bebidas con un alto contenido en ácidos, como las manzanas, las frutas del bosque o los zumos. Trata de hacer comidas más pequeñas de lo habitual, en lugar de comer más come más amenudo. Tómate tu tiempo para masticar cuidadosamente. Si hay problemas más graves se puede recurrir a la lactora, que puede ayudar.












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