La placenta previa se da en una de cada 200 mujeres embarazadas. Se pueden distinguir cuatro tipos diferentes de placenta previa. Puede ir desde una leve afección en los labios de la vulva hasta una enfermedad grave que complique el parto. De ahí que pueda taponar el conducto por el que ha de salir el bebé, al igual que la placenta puede verse afectada. Se pueden distinguir cuatro tipos de placenta previa.
Cuatro formas de placenta previa
- Placenta previa total: Cubre todo el útero y obstruye el canal para que se pueda producir un parto sin complicaciones.
- Placenta previa parcial: Obstruye parcialmente la cavidad uterina, el cuello y el canal del parto.
- Placenta previa marginal: El borde de la placenta no obstruye el orificio interno del útero, pero está en contacto con él.
- Placenta de inserción baja: No está en contacto con el cuello del útero, pero está a unos tres centímetros del mismo.
La placenta previa o praevia

Motivos para una placenta previa
Aunque las causas exactas de una placenta previa no se conocen del todo, sí que es más probable en los siguientes casos:
- Habiendo tenido préviamente una cesárea
- En casos de abortos involuntarios anteriores
- Si la placenta se separó manualmente (es una intervención necesaria si en un embarazo anterior no se separó del útero y tuvo que procederse con una operación).
- En casos de un legrado anterior
- En caso de inflamaciones en la piel del útero.
El médico puede detectar la placenta previa en cualquiera de las ecografías que te irá haciendo a lo largo del embarazo. Si en la segunda mitad del embarazo tienes algún sangrado, puede ser que se trate de placenta previa también. Entonces deberás visitar a un médico, para evitar el peligro. La mayoría de los embarazos transcurren igualmente sin problemas pues el bebé, pese a la posición de la placenta, es igualmente bien abastecido. Sólo en estos casos el parto natural o espontáneo no puede tener lugar. Generalmente el bebé es traído al mundo mendiante una cesárea.
Procedimiento siguiente
Tras encontrar o detectar la placenta previa, se procede dependiendo de la dimensión del problema de la placenta. Si hay sangrado se procederá a una cesárea. Si el bebé es aún demasiado pequeño la cesárea deberá esperar y estarás en reposo pues cada día cuenta en el proceso de maduración del bebé. Si el sangrado es muy fuerte debes acudir al médico quién va a sospesar todas las opciones y puede que te aconseje una operación. También el tipo de operación o de cesárea depende no sólo de la posición de la placenta sinó también de su relación con la pared del útero.
- Placenta previa básicamente atrás, sin crecimiento en la pared del útero: Se procede con una cesárea de rutina realizada bajo anestesia local.
- Placenta previa delante sin crecimiento en la pared del útero: Se procede con una cesárea de rutina. Así la placenta se protegerá.
- Placenta previa con crecimiento pegado a la pared del útero: Si la placenta se desprende hay un alto riesgo de sangrado. Antes de la operación es importante hablar con el médico. Se procederá dependiendo, entre otras cosas de si queréis tener más hijos. En cada caso se procederá de forma menos peligrosa para la madre y el bebé.
- Si la placenta se desprende antes de tiempo, se procede a una cesárea. Si hay un leve sangrado, que no viene acompañado deotras molestias, se puede esperar un tiempo, aunque debes hacer reposo.












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