Desde el momento que nos enteramos de que vamos a tener un hijo, automáticamente empieza la cuenta atrás para el día del parto, convirtiéndose, en el momento más esperado. Esta larga espera muchas veces genera incertidumbre y ansiedad hacia el parto mismo, sobre todo si se trata de tu primer hijo. Si embargo por delante quedan todavía unos meses de mareos, antojos, cansancio,...que vas a tener que combinar con la preparación de lo que va a ser el mundo que rodee a tu bebé. Y es que un hijo va a cambiar tu vida para siempre.
Calcular cuánto llevas embarazada
Por una convención médica, las semanas de embarazo se cuentan desde la fecha de la última menstruación, aunque el embarazo recién comienza en la tercera. Aunque como la ovulación se produce hacia el día 14 del ciclo, durante las semanas 1 y 2 del embarazo todavía no estás realmente embarazada. Así, alrededor del día 14 del ciclo menstrual es cuando tu cuerpo ha ovulado y probablemente se ha producido la fecundación. Es entonces cuando casi inmediatamente la célula se empieza a dividir originando una nueva vida.
El promedio de duración del embarazo es de 280 días o 40 semanas. A partir de la semana 37, se considera un embarazo a término, lo que quiere decir que si te pones de parto no tendrás un bebé prematuro. Por el contrario, si se cumplen las dos semanas y todavía no has dado a luz, los médicos esperarán hasta dos semanas para provocar el parto.
La regla de Nagele
La fórmula para calcular la fecha probable del parto se llama Regla de Nagele, y se hace de la siguiente manera: anota el primer día de tu último período menstrual, réstale tres meses y luego súmale siete días. El resultado es el día con más probabilidades para que nazca tu hijo.
Por ejemplo: si tuviste tu último periodo el 14 de mayo, le restamos tres meses y estamos en 14 de febrero, luego le sumamos siete días y tenemos como resultado el 21 de febrero, tu fecha probable de parto. El problema de esta fórmula es que los espermatozoides sobreviven hasta unos días después de las relaciones sexuales, por lo que puedes haber concebido un día diferente al que tú creías. De todas formas, normalmente la ecografía realizada en la semana 11ª, determina con mayor exactitud la edad gestacional; ya que, en ella, se puede observar con bastante detalle el desarrollo evolutivo del feto.
Poca exactitud
Aún los distintos cálculos y las distintas observaciones, los bebés no entienden de matemáticas y llegan al mundo (si no hay problemas) cuando están listos y su pequeño cuerpecito está completamente desarrollado. En realidad la mayoría de los partos suceden entre los diez días que rodean la fecha prevista (antes y después), así que no te obsesiones, disfruta de estos días y relájate.












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