Al principio quizá te resulte algo difícil concentrarte en el trabajo de la respiración, pero conforme vaya desarrollándose tu embarazo, irás mejorando hasta que finalmente lo logres de forma natural y espontánea, lo que será increíblemente beneficioso para ti y para tu bebé el día del parto.

La respiración puede variar debedi a las reacciones de la persona ante diversos impulsos o situaciones en las que se encuentra y está muy sujetama los sentimientos. Se vuelve más rápida ante situaciones de temor o nerviosismo, más tranquila durante el sueño, etc.

Cuando llega el momento del parto, resulta difícil mantener una respiración pausada y calmada. Además, entramos en un un círculo vicioso: por la tensión que causa respirar agitadamente se produce menos oxígeno en la sangre, y, por ello, más dolor en la madre durante el parto, que causa a su vez más angustia y estrés hasta que llega el momento del alumbramiento. Si eres capaz de concentrarte y controlar tu respiración, es posible modificar este proceso hasta invertirlo. Si practicas la técnica de respiración consciente día a día, el momento del parto sufrirás mucho menos dolor. Por otra parte, este método puedes aplicarlo en cualquier momento de la vida cotidiana que necesite máxima relajación.