Pero no todo es negativo, al atardecer, puedes dar relajantes paseos descalza por la playa, si te encuentras cerca del mar, lo que además de disipar el estrés te ayudará a mejorar la circulación. Si, por el contrario, te resulta imposible acercarte a la costa, puedes pasear por los parques de tu ciudad.
En cualquier caso, puedes sacar partido a estos días tan calurosos. La ropa ligera y de colores alegres te hará sentir más atractivas y las comidas pesadas te apetecerán menos, por lo que seguramente te decantes habitualmente por una fresca ensalada acompañada por una cerveza sin alcohol o un refresco.
Precauciones ante el calor
No se trata de que te pases el día encerrada al lado del aire acondicionado y bebiendo agua sin cesar. Evita tan solo pisar la calle los momentos más calurosos del día, que suelen ser entre las 11 y las 5 ó 6 de la tarde.
Además, hoy en día, oficinas, centros comerciales, transporte público, salas de espera y la mayoría de los espacios públicos cuentan con un sistema de aire acondicionado que agradecerás enormemente. Cuando salgas, nunca olvides tu botella de agua en el bolso para ir bebiendo siempre estés donde estés y algo para picar como una pieza de fruta. Pero aún así, no te prives de un rico helado.
Un abanico puede serte útil mientras esperas un autobús o andas por la calle. Lo mejor para estos meses es llevar ropa cómoda, no pegada al cuerpo y compuesta por tejidos que transpiren como el algodón. Pero, sobre todo, estampados alegres y colores vistosos te ayudarán a sentirte mejor cuando te mires al espejo.
Tomar el sol durante el embarazo
Para proteger tu piel y a tu bebé, es muy importante tener en cuenta las siguientes medidas preventivas: tomarlo por la mañana pronto o por la tarde, evitando las horas centrales del día, esto es, entre las doce y las cuatro; no estar mucho tiempo seguido al sol, lo ideal sería en periodos de menos de 30 minutos; cuidar la piel con una crema de alto índice de protección, y mantener una buena hidratación, bebiendo agua en abundancia.
Tienes que prestarle especial atención a tu tripa; si le da directamente el sol, procura que no sea durante periodos de tiempo cortos y distanciados. Además, la crema de protección solar es muy importante, asegúrate de que sus componentes no resulten peligrosos para el bebé y utiliza un factor alto, nunca menor a 15. Aunque para elegir el factor solar se deben tener en cuenta sobre todo la claridad de la piel y el cabello, no olvides que por muy alto factor de protección a los rayos UVA que utilices, nunca debes pasar periodos prolongados al sol.
Además, el sol puede producir aparición de manchas en la piel, durante la gestación. Estas manchas, denominadas melasmas o cloasmas, suelen localizarse la mayoría de las veces en la frente, pómulos y labio superior.
Siempre moderación
Pero a pesar de estas contraindicaciones, el sol, tomado con moderación, constituye una fuente de salud para las embarazadas. Es más, favorece la síntesis de la vitamina D, la que facilita la absorción del calcio, y por otra parte contribuye a mejorar el estado de ánimo.
Si te vas a ir de vacaciones este verano, ten en cuenta que en la playa, al reflejarse el sol en la arena, te expones doblemente a él, con lo que es recomendable que utilices una protección solar más adecuada que en la piscina o en una terraza, por ejemplo. Y no debes olvidar volver a darte crema cada 15 minutos o media hora dependiendo del factor de protección solar que utilices.
A la hora de tomar un baño de sol, existen unas zonas del cuerpo más sensibles que otras, y debes recordar que las zonas de la cara son las más propensas a sufrir melasmas. Otro buen consejo es cubrir la cabeza con un sombrero, gorro o pañuelo, para evitar insolaciones y que el pelo se reseque. Además, después de un día de playa ayuda a relajarse utilizar un buen aftersun por todo el cuerpo, una buena hidratante para la cara y un acondicionador en las puntas del pelo, antes de ir a dormir.
Terminar la jornada
Al final del día no hay nada mejor que un buen descanso. Las vacaciones deben vivirse como un momento de relajación e, incluso, de preparación psicológica para el parto. Al principio del embarazo lo normal es tener sueno durante todo el día, en cambio durante los últimos meses aparecen las dificultades para dormir.
Lo ideal es reposar un promedio de diez horas por la noche. Recuerda que un adulto no suele estar acostumbrado a dormir tantas horas, por lo que si no consigues conciliar el sueño no te preocupes, lo importante es que descanses en la cama aunque sea leyendo, cosiendo o viendo una película. Si el calor no te deja dormir, no dudes en dejar la ventana abierta o levantarte a beber algo y a abanicarte dándote un paseo por la casa.













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