Durante el embarazo el metabolismo funciona a pleno rendimiento. Se bombea más sangre a través del cuerpo, de modo que se genera más calor. Las consecuencias de estas subidas de temperatura son las olas de calor, los sofocos y una sudoración profusa.

Contra los sofocos se puede hacer, por desgracia, muy poco. Pero si que puedes ayudar a tu cuerpo a reponer las reservas de líquido, por eso debes beber tanto como puedas (preferentemente agua y té sin azúcar). Mejor que cuelgues la ropa sintética del armario y en cambio te decidas por ropa de algodón o otras fibras delgadas. Como método para refrescarte es aconsejable también un baño de pies o de agua fría en los antebrazos.

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