El mecanismo autoprotector de la piel

La personas tenemos una protección natural al sol. Sin embargo, ésta solo se desarrolla a partir de la pubertad. Esta autoprotección depende del tipo de piel y de la potencia de los rayos UVA. De ahi que la piel de los niños y especialmente de los bebés tenga que ser protegida frente a las agresionesl del sol.

 

  • Para una piel clara y pelo rubio o rojo, ojos azules o verdes y con pecas se recomienda una exposición de cinco a diez minutos.
  • Para piel con tono medio, cabello rubio oscuro a castaño claro yojos azules o verdes se recomiendan de diez a quince minutos.
  • Para piel oscura y cabello oscuro se puede permanecesr entre treinta a cuarentea minutos bajo el sol.
  • Si utilizas una crema solar podrás mantener esta protección natural de la piel durante más tiempo.

Seguramente ya habrás oído hablar del agotamiento, de la insolación o de los golpes de calor y por supesto, del mayor riesgo de bebés y personas mayores a sufrilos. Para contrarrestar los efectos negativos de las altas temperaturas, es importante antes que nada que identifiques los primeros síntomas para detener su evolución a tiempo.

 

Entre los síntomas de alarma figuran: sudor, palidez, cansancio, debilidad, mareo, dolor de cabeza, náuseas o vómitos, espasmos musculares y desmayo. Si el agotamiento por calor no se atiende puede degenerar en insolación; por esto es muy importante reconocer los síntomas.

 

Ante los síntomas que se han mencionado en tu bebé, lo que debes hacer es llevarle a una zona de sombra y, si puede ser, a un lugar con aire acondicionado, dejarle descansar, quitarle la ropa, darle un poco de bebida fresca, y enfriarla rápidamente utilizando cualquier método: una esponja mojada, una ducha tibia, etc. Y si la situación se agrava, por supuesto, pedir ayuda médica inmediata.

Agua para no deshidratarse

El agotamiento por calor es la respuesta del cuerpo a una pérdida excesiva de agua y sal contenidas en el sudor, sin ser necesario una exposición prolongada al sol.  Los más propensos a padecerlo son los ancianos, los bebés, y quienes trabajan o hacen ejercicio en ambientes calurosos. También corren riegos aquellas personas que padecen de sobrepeso o incluso cualquiera que no injiera en esos días un dósis de líquido adecuada.

 

El golpe de calor es la alteración más grave de la regulación térmica, que afecta más comúnmente a los niños, y conlleva riesgo de daño cerebral y mortalidad. El principal síntoma del golpe de calor es la temperatura corporal muy alta, incluso sobrepasando los 40°, la piel se torna roja y seca. La mayoría de las veces tiene lugar en playas y piscinas cuando nuestro organismo bloquea la producción de sudor,  uno de los mecanismos que tiene para regular la temperatura corporal. Al no sudar el cuerpo aumenta su temperatura interna, afectando distintos órganos. Ello se debe generalmente a no haber aclimatado el cuerpo al calor con baños de sol y sombra intermitentes, y a una mala hidratación.

 

Playa, parques, piscinas, sol,... Son ingredientes frecuentes que escogemos para nuestras jornadas de descanso. Pero lo que empieza como un buen día puede terminar mal si no  tomamos precauciones con la exposición al sol.

Cómo proteger correctamente del sol

Después de la pausa invernal, la piel reacciona con especial sensibilidad a un exceso de sol. Para proteger la piel de tu hijo correctamente del sol,deberías ponerle crema ya en la mañana. Crema, gel y leche solar deben ser aplicados al menos 30 minutos antes de salir a la calle.  La piel necesita ese tiempo para absorver la crema solar.

 

La piel infantil es tan fina que no ha desarrollado aún ninguna protección al sol. El riesgo de tener problemas de piel es por ello especialmente alto en el caso de los bebés. Por eso tu hijo no debería salir nunca a la calle sin crema solar.  Y lo más seguro es que siempre que estéis fuera en el sol, tu hijo juegue en la sombra. Sobre todo si estáis en la montaña, en la playa o en algún lugar donde no haya nubes, ya que ahí el factor de protección de la crema solar debe ser mayor.

Protección solar después del baño

Después del baño deberías poner crema de nuevo sobre la piel de tu hijo, inlcuso aunque la protección solar sea resistente al agua.b Si os habéis bañado en el mar, debes retirar primero los restos de sal de la piel, ya que los cristales salinos pueden hacer la piel aún más sensible al sol.

 

Tu hijo debería llevar ropa en el agua, como por ejemplo una camiseta. Es muy importante usar gorrito, como un sombrero para el sol o una gorrita. Eso le protegerá de los rayos solares.

 

Durante las horas de mediodía no deberías tumbarte a pleno sol con tu hijo en la playa. Si vais antes de las 11 o después de las 16, los rayos UVA solares nos erán tan fuertes como a mediodía.

Efecto tardío de las quemaduras de sol

Las células de la piel no olvidan cada rayo del sol. Los problemas de la piel aparecen tan solo años después de las exposiciones dando lugar aenfermedades de la piel e incluso a cáncer. Solamente tres quemaduras de sol durante la infancia aumentan el riesgo de cáncer en una proporción de tres a cinco veces más.

 

Por esa razón, los lactantes y los niños pequeños no deberían exponerse a los rayos del sol directamente. Los niños a partir de dos años deberían ponerse crema en la cara, en las orejas, en la garganta, en la espalda, los brazos, las manos, las piernas y los pies. ¡Ninugna parte ha de estar desprotegida!

 

Si sigues estos sencillos consejos, podréis disfrutar juntos de los rayos solares isn problemas.

El bebé en la playa

No es nada recomendable que los bebés vayan a la playa antes de los seis meses. Tienen una piel muy sensible y el simple reflejo del sol, aunque lo pongas bajo la sombrilla, puede provocarle quemaduras. Recuerda que a estas edades tan tempranas los bebés tienen todavía una piel muy sensible.

Tiempo limitado en la playa para los bebés

A los bebés más mayores, es decir, a partir de los 8 meses, sí que se les puede llevar a la playa pero dentro de un horario: muy prontito por la mañana antes de que el sol sea muy fuerte o después de las cinco de la tarde, cuando el sol ya calienta de otra manera. Mójale los piececitos en el mar, haz que juegue con la arena y sobre todo no lo pierdas de vista por si se lleva algo a la boca.


Los bebés disfrutan mucho jugando con la arena pero debes procurar que esté todo el tiempo debajo de la sombrilla y aún así, debes saber que la arena también refleja radiaciones. Por eso, es mejor que mantengas al bebé siempre vestido con una camiseta de algodón y con una gorra para protegerle la cabeza. Si el bebé ha estado jugando en la playa por la mañana, es recomendable que antes o después de comer, el niño descanse y se eche una siesta. Por la tarde, antes o en vez de volver a la playa, podéis ir a pasear a otro sitio.

Cuidados en la playa con los niño y bebés

  • No se recomienda que los bebés menores de 6 meses vayan a la playa porque a esta edad todavía no se les puede poner protector solar ya que podría provocarles reacciones alérgicas. Cuando cumpla seis meses, antes de ir a la playa asegúrate de que el protector solar no le produce ningún tipo de alergia: aplica un poquito de crema en la parte interna del antebrazo y fíjate en si la tolera bien.
  • Es extremadamente importante que no olvides el protector solar. Elige una crema con un factor protector superior a 30 y que sea resistente al agua. Extiéndesela por todo el cuerpo, incluyendo la nuca, los pies, las manos y las orejas, por lo menos media hora antes de ir a la playa. No olvides volver a aplicarla después de un rato.
  • Si te vas de paseo, no olvides la sombrilla del carrito y un gorro para la cabeza.
  • La mejor ropa para vestir al bebé, es con ropa de algodón, ligera.
  • Lleva siempre contigo una botella de agua. Los niños pequeños se deshidratan muy fácilmente. Los más pequeños, es decir, los que todavía toman leche materna, estarán hidratados solo con la leche. Para mantener el agua fresquita, puedes llevar una nevera portátil en la que podrás meter también algo de fruta o alimentos refrescantes.

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