Por eso, es aconsejable que todos aquellos que estén relacionados con un mundo infantil, hagan todo lo posible para que la educación del niño sea la más adecuada. Y es importante empezar por saber que la salud es una pieza clave para el equilibrio de los niños.

Uno de los factores que previene la obesidad infantil es crear un hábito de buena alimentación en el niño. Darle los alimentos necesarios desde su nacimiento es la mejor manera de que el niño tenga buena salud. Leche materna, papillas y menús. Es totalmente imprescindible que el niño pruebe de todo un poco y que su alimentación sea variada y completa por los menos hasta que cumpla los dos años.

Aparte de este hábito de seleccionar bien los alimentos que damos a los niños, es necesario crear, la costumbre de compartir la comida, la mesa y sobre todo, la compañía. Se debe intentar que la hora de la comida sea un encuentro placentero. Es mejor si evitas la televisión. Los padres son siempre ejemplos para los hijos y si, por ejemplo, el padre o la madre son obesos y comen demasiada comida, es bastante probable que el hijo adquiera también este hábito. Si este es el caso, lo mejor es cambiar los hábitos familiares y fomentar las actividades físicas al aire libre dentro de la misma familia.

Como ya hemos comentado, la obesidad no es un accidente. Se puede prevenir si respetamos algunas sugerencias que el Ministerio de Sanidad nos ofrece: