Sé un modelo para tu hijo

Los modales en la mesa se inculcan a los niños a través del ejemplo de sus papás y sus hermanos. ¿Se mete el dedo en la nariz mientras come? ¿coge la comida con las manitas y juega con ella? Si hace esas cosas debes hacerle comprender que no es correcto, aunque no sea a través de palabras. No debes gritarle o amenazarle. Tu hijo solo está aprendiendo y es normal que cometa errores.

Comer en familia es un placer

Lo mejor sería que la familia comiera junta con la mayor frecuencia posible, ya que favorece la mejora el vínculo familiar. Las personas que hay en la mesa deberán ser lo más importante en ese momento, así que apagad la televisión, la radio y que nadie lea en la mesa. La comida debe ser algo relajado donde la famila discuta e intercambie las impresiones del día.

Un plato propio

Tu hijo debe tener su propia comida, no picar de un plato común.  Pero, ¡cuidado!, no le llenes demasiado el plato. Una vez esté vacío, siempre podrá volver a llenarse. Y a la pregunta ¿cuánto debe comer mi hijo? La única opción es dejar que lo descubra él mismo. Te avisará cuandp esté lleno.

Felicita a su hijo

Si tu hijo come de acuerdo a su edad, ¡felicidades! En los momentos en los que juega con su comida es probable que no tenga hambre pero… también podría ser causa de sentirse desatendido.

Tiene que hacerlo por si mismo

Tienes que darle de comer con cuidado. Él tiene que ser consciente de que tiene que comer para que crezca fuerte y sano.
No debería abandonar la mesa antes de tiempo
Nadie deberá abandonar la mesa antes de tiempo. Aquí también se debe recordar que los niños no pueden estar quietos en un sitio durante más de 15 minutos. Debes enseñarle que la mesa es un sitio que hay que respetar. Una vez  se empieza la comida no vale interrumpirla.
Frutas como merienda
En vez de darle de comer para la merienda o para el postre algo con muchas calorías, procura tener siempre a mano frutas de la más diversa índole. ¡Le encantarán!

Su propio plato

Tu hijo debería comer en su propio plato y no en el de los otros. Pero cuidado:  No lo llenes demasiado. Cuando un plato está vacío, siempre podrás llenarlo de nuevo, pero al contrario puede provocar una reacción de rechazo en tu hijo. Cuánto come tu hijo lo eligirá él mismo.

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