Causas
Normalmente los padres tienen que dividirse tanto las tareas laborales como domésticas por lo que las comidas rápidas se convierten en una solución fácil. Al principio son bollos industriales, luego hamburguesas y luego chucherías, caramelos y otros tipos de dulces. Este tipo de alimentación termina por convertirse en un hábito, lo que no resulta nada sano para la salud de los hijos ya que no llevan ni los nutrientes ni las vitaminas necesarias para que los niños crezcan fuertes y sanos. El error de los padres, es creer que satisfaciendo el hambre de los niños, satisfacen también sus necesidades alimenticias.
Por otro lado, no sólo los abuelos pecan de preocupación excesiva por la cantidad de comida que consumen los niños. Algunos padres dan menús a sus hijos sin tener en cuenta la cantidad de hidratos, grasas, azúcares y otros componentes alimenticios que sólo tienen la capacidad de engordar. Los padres son conscientes de ello pero lo cierto es que los hábitos no cambian para mejor, sino todo lo contrario.
Según los expertos, lo mejor es que los niños consuman unas dos mil calorías al día y que la mitad de ellas sean hidratos de carbono, un tercio de grasas y el resto proteínas. Sin embargo es cada vez más frecuente que en vez de comer arroz, pan o legumbres, los niños coman dulces, refrescos y chucherías.
Otro de los factores importantes, aparte del consumo de alimentos altos en grasas y azúcares, que favorecen la obesidad, es el sedentarismo. El hecho de practicar una actividad física es fundamental para un crecimiento sano y saludable.
El sedentarismo
Ahora, la mayoría de las actividades que realizan los niños se concentran en torno a la televisión, al ordenador a las videoconsolas y a los videojuegos. Muchas familias, debido a la falta de tiempo o a la comodidad, dejan a los niños delante del televisor durante toda una tarde, en vez de llevarlos al parque o realizar cualquier actividad que sea más favorable. Los juegos al aire libre, los deportes, las excursiones más comunes hace años, se están sustituyendo cada vez más por actividades sedentarias.
Por último no hay que olvidar que muchos niños también pueden tener predisposición a padecer obesidad por razones genéticas o metabólicas o por sufrir algún trastorno psicológico.
Más ejercicio
Otro de los factores importantes, aparte del consumo de alimentos altos en grasas y azúcares, que favorecen la obesidad, es el sedentarismo. El hecho de practicar una actividad física es fundamental para un crecimiento sano y saludable. El estilo de vida infantil, también ha cambiado mucho.
Ahora, la mayoría de las actividades que realizan los niños se concentran en torno a la televisión, al ordenador a las videoconsolas y a los videojuegos. Muchas familias, debido a la falta de tiempo o a la comodidad, dejan a los niños delante del televisor durante toda una tarde, en vez de llevarlos al parque o realizar cualquier actividad que sea más favorable. Los juegos al aire libre, los deportes, las excursiones más comunes típicas hace años, se están sustituyendo cada vez más por actividades sedentarias.
Por último no hay que olvidar que muchos niños también pueden tener predisposición a padecer obesidad por razones genéticas o metabólicas o por sufrir algún trastorno psicológico.
Consecuencias
Los malos hábitos de alimentación que los niños adquieren durante la infancia, pueden llevar al niño a sufrir consecuencias graves para su salud más adelante. Si el niño no recibe la atención suficiente, ni el tratamiento adecuado, es posible que desarrolle trastornos durante la adolescencia.

Hace años, la obesidad era un problema sólo de adultos. Los niños, debido a sus actividades y a que recibían más atención, estaban casi exentos de este tipo de problemas. Sin embargo, últimamente, debido sobre todo al cambio en la forma de vida, está afectando a personas cada vez más jóvenes. En la infancia esta enfermedad compromete la salud de los más pequeños. Se diagnostica como diabetes tipo 2, hipertensión arterial o niveles altos de colesterol.
Además la debilidad de los niños provoca que también estén expuestos a problemas psicológicos y baja autoestima, provocada por las bromas, intimidación o rechazo por parte de sus compañeros. Se les margina por tener un aspecto diferente, lo que provoca que muchos de ellos generen trastornos como la anorexia o la bulimia, la depresión y en casos muy extremos puede llevarles incluso al consumo de drogas u otras sustancias nocivas.
No hay aspectos positivos en la obesidad ya que en cualquier caso puede provocar:
- Problemas óseos.
- Dificultades para desarrollar deporte o cualquier actividad física ya que encuentran dificultades para respirar muy pronto.
- Alteraciones en el sueño.
- Madurez prematura. Pueden entrar antes en la pubertad y en el caso de las niñas, pueden llegar a tener ciclos menstruales irregulares.
- Enfermedades cardiovasculares, hipertensión y colesterol.
- Cansancio, depresión y decaimiento.
- Autoestima baja, aislamiento social y discriminación por parte de otros niños.
- Bulimia, anorexia y trastornos de ese tipo.
- Problemas en la piel.
- Y en algunos casos también diabetes.
Los expertos aseguran que si la obesidad comienza a desarrollarse en la infancia y se mantiene en la adolescencia sin ponerle ningún tipo de solución, será bastante probable que en la edad adulta se siga padeciendo la enfermedad, haciendo más complicada, aunque no imposible, la recuperación.




















netmoms.de
netmoms.es
netmama.pl