Por eso, es aconsejable que todos aquellos que estén relacionados con un mundo infantil, hagan todo lo posible para que la educación del niño sea la más adecuada. Y es importante empezar por saber que la salud es una pieza clave para el equilibrio de los niños.
Uno de los factores que previene la obesidad infantil es crear un hábito de buena alimentación en el niño. Darle los alimentos necesarios desde su nacimiento es la mejor manera de que el niño tenga buena salud. Leche materna, papillas y menús. Es totalmente imprescindible que el niño pruebe de todo un poco y que su alimentación sea variada y completa por los menos hasta que cumpla los dos años.
Aparte de este hábito de seleccionar bien los alimentos que damos a los niños, es necesario crear, la costumbre de compartir la comida, la mesa y sobre todo, la compañía. Se debe intentar que la hora de la comida sea un encuentro placentero. Es mejor si evitas la televisión. Los padres son siempre ejemplos para los hijos y si, por ejemplo, el padre o la madre son obesos y comen demasiada comida, es bastante probable que el hijo adquiera también este hábito. Si este es el caso, lo mejor es cambiar los hábitos familiares y fomentar las actividades físicas al aire libre dentro de la misma familia.
Como ya hemos comentado, la obesidad no es un accidente. Se puede prevenir si respetamos algunas sugerencias que el Ministerio de Sanidad nos ofrece:
- Si hay mayor variedad en la dieta, habrá más garantía de una alimentación equilibrada y con los nutrientes necesarios.
- Es recomendable que tanto los cereales, como las patatas como las legumbres constituyan un tanto por ciento elevado en la dieta, de manera que los hidratos de carbono representen un 50 o un 60 % de las calorías
- Se recomienda también que las grasas no superen el 30% de la comida diaria.
- No deja de ser importante la ingesta diaria de frutas, hortalizas y verduras, al menos 400gr. al día. Lo que significa, que son recomendables cinco piezas de estos alimentos cada día.
- Es aconsejable controlar el consumo de productos ricos en azúcares como las chucherías, los dulces o los refrescos.
- La sal también es importante controlarla así como la cantidad de agua que una persona debe beber. Lo aconsejable son entre uno y dos litros al día.
- El desayuno es una de las comidas más importantes del día; no debe prescindirse nunca de los lácteos, los cereales, y frutas. Así, disminuye la necesidad de comer alimentos que tienen menos nutrientes a media mañana y aumenta el rendimiento en el colegio, tanto físico como intelectual.
- El hecho de que todos los miembros de la familia participen en las actividades de la alimentación como decidir el menú semanal, hacer la compra, preparar la comida y cocinar… También favorecerá que los niños adopten buenos hábitos a la hora de comer.





















netmoms.de
netmoms.es
netmama.pl