La obesidad es la acumulación de grasa corporal. Se considera obesidad cuando el peso corporal sobrepasa en más del 20% el peso ideal según la edad, sexo y talla de la persona. Por ejemplo, para calcular el peso ideal de un niño de 2 a 5 años hay que multiplicar la edad en años por dos y luego sumarle ocho. Así pues un niño de cinco años, deberá pesar alrededor de 18 kg. Sin embargo, el método no es exacto y lo mejor es que, si tienes dudas sobre el peso de tu hijo, le consultes a tu pediatra.

 

Se puede dar el caso en algunas familias de que los padres sientan orgullo al tener un hijo gordito, con mofletes y con pliegues por todo su cuerpo, pues es un signo de que el niño está satisfecho, bien, fuerte y lleno de salud. Sin embargo, los expertos en alimentación de niños no piensan de la misma manera e incluso dicen que este tipo de pensamiento es erróneo. Lo importante no es la complexión del niño, sino que lo que interesa es que esté sano.

Incidencia de la obesidad en Europa

Actualmente y según estudios recientes, se está empezando a considerar la obesidad como una enfermedad emergente ya que tanto en Europa como en Estados Unidos, las cifras de obesidad infantil se han duplicado. Así pues, España se coloca dentro del top 5 de países de la Unión Europea con cifras más altas en niños con problemas de sobrepeso.

 

A la cabeza están Italia, Malta y Grecia. Algo alarmante, si tenemos en cuenta que supuestamente son países que siguen una dieta mediterránea y que se caracterizaban porque las cifras de obesidad hace sólo cinco años eran de un 5% de menores obesos mientras que ahora supera el 16%.

 

Según los expertos esto ha ocurrido debido a los cambios en la forma de vida tanto de los padres, debido al trabajo como al cada vez mayor sedentarismo de los más pequeños.

¿Cómo debe comer un niño?

No hay una cantidad exacta que un niño deba consumir. Cada niño es un mundo y tanto sus gustos como sus necesidades son diferentes. Como consecuencia, es el niño únicamente el que tiene capacidad de decir con exactitud la cantidad de comida que quiere y puede comer y no se le puede obligar a que coma más, ni a las buenas, ni a las malas. Por norma general, son los niños los que comen más que las niñas pero si hablamos de apetito nunca se puede generalizar.

 

Lo importante es que se coma dentro de unos límites. No se puede comer exageradamente poco, muchas veces el problema de comer poco es que los niños no queres comer según qué alimento. Es muy importante enseñarles a comer de todo, y aunque no les guste, como mínimo deben probarlo. Por otro lado es importante que no sempre queden saciados. La sensación de saciedad implicará que crean la necesidad de sentirse siempre llenos al terminar de comer y se creará asi un hábito de comer hasta no poder más que a la larga no será bueno.

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