Hay que tener en cuenta que las chucherías, más conocidas como “chuches”, o golosinas son productos hipercalóricos, que engañan al hambre con colores, formas y sabores de los más variado y apetitoso. Además de azúcares y grasas, en muchas de ellas predominan los aditivos, que contribuyen a que el colesterol se dispare.

 

Por eso es fundamental hacer un uso razonable, sin abusar, ya que su abuso puede conducir a:

  • Aparición de caries: el azúcar superficial de la mayoría de los productos dulces, tiende a alojarse en las muelas o dientes, por eso recomendamos cepillar los dientes después de comer chucherías, igual que si se tratara de una comida más, para dejar la boca libre de azúcares.
  • Falta de apetito: si la ingesta de estos productos es descontrolada, el estómago se llena rápidamente y se encuantra “momentáneamente saciado” debido a la gran cantidad de calorias que aportan. Otras veces un empacho da lugar a inapetencia y cambia el ritmo de comidas diarias.
  • Obesidad: las chucherías a menudo van unidas al grupo de chocolatinas, patatas fritas, batidos y demás productos hipercalóricos cargados de grasa. Un abuso o exceso de estos puede crear una temprana adicción en niños. Así, un continuado desequilibrio en la dieta puede hacer que la glucosa en sangre aumente y se convierta en tejido adiposo, derivando esto en obesidad infantil.

Medidas eficaces

Para evitar cualquiera de estos casos es conveniente educar al niño en este aspecto. Qué sepa que no son algo prohibido, pero tampoco algo que se puede incluir en la dieta diariariamente. El presentárselas como premio a una buena conducta es eficaz para reforzar  buenos hábitos. Igualmente conviene relacionarlas a determinados acontecimientos especiales como cumpleaños, cine, días de fiesta... Y no ofrecérselas cualquier día de la semana sin motivo alguno.

 

Se recomienda también pactar un número máximo por semana para poner límites y evitar un posible atracón o empacho.

 

Además últimamente contamos con una nueva generación de golosinas “funcionales” que buscan un benefico extra bajo una forma apetitosa y más saludable. Caramelos sin azúcar, chicles para blanquear dientes o prevenir caries... Gracias a su enorme éxito, muchos fabricantes de golosinas españoles han empezado a comercializar este tipo de productos y a investigar para fabricar nuevos caramelos que aporten algún beneficio “saludable”.

Columnas NetMoms

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