La estimulación temprana es el conjunto de medios, técnicas, y actividades con base científica y aplicada en forma sistemática y secuencial. Se emplea en niños desde su nacimiento hasta los 6 años, con el objetivo de desarrollar al máximo sus capacidades cognitivas, físicas, emocionales y sociales, evitar estados no deseados en el desarrollo y ayudar a los padres con eficacia y autonomía en el cuidado y desarrollo del infante. La estimulación temprana en niños sanos desde ningún punto de vista es una terapia ni un método de enseñanza formal.

 

Los niños desde que nacen reciben estímulos externos al interactuar con otras personas y con su entorno. Cuando estimulamos a nuestros bebés les estamos presentando diferentes oportunidades para explorar, adquirir destrezas y habilidades de una manera natural y entender lo que sucede a su alrededor. Todos sabemos que los bebés nacen con un gran potencial y que es deber de los padres hacer que este potencial se desarrolle al máximo de la forma más adecuada, positiva, y divertida.

 

Para entender este proceso, es necesario que entendamos primero, como es la maduración del ser humano. Al contrario de los animales, nosotros los seres humanos somos muy dependientes de nuestros padres desde que nacemos. Tardamos más en caminar y dominar nuestro entorno. Todo depende del aprendizaje que tengamos. Mientras nuestra capacidad está limitada por el aprendizaje, nuestras habilidades están relacionadas con la supervivencia. Sin el aprendizaje, nos convertimos en seres indefensos, solos, y expuestos a todo lo bueno o lo malo. Por otro lado, si aprendemos, nuestro cerebro moldeable nos permitirá que crezcamos y sobrevivamos ante las situaciones más adversas.

¿Qué hace la estimulación temprana?

La estimulación temprana lo que hace es unir esta adaptabilidad del cerebro a la capacidad de aprendizaje y hacer que los bebés sanos maduren y sean capaces de adaptarse mucho mejor a su entorno y a las diferentes situaciones. No se trata de una terapia ni de un método de enseñanza formal. Es apenas una forma de orientación del potencial y de las capacidades de los más pequeños. Cuando se estimula a un bebé se estará abriendo un abanico de oportunidades y de experiencias que le hará explorar, adquirir destrezas y habilidades de una forma más natural, y entender lo que ocurre a su alrededor. Una de los casos más famosos son los de los niños bilingües.

 

La puesta en marcha de una estimulación temprana es una decisión personal. Los padres son los que pueden decidir si la quiere aplicar o no al día a día de su hijo. Sin embargo, si deciden por la estimulación temprana, deberán iniciarla lo más breve posible ya que, según los expertos, la flexibilidad del cerebro va disminuyendo con la edad. Desde el nacimiento hasta los 3 años de edad, el desarrollo neuronal de los bebés alcanza su nivel máximo. A partir de los tres años, empezará a decrecer hasta su total eliminación a los 6 años de edad, cuando ya estarán formadas las interconexiones neuronales del cerebro del bebé, haciendo con que sus mecanismos de aprendizaje sean parecidos a los de una persona adulta. Por supuesto que continuarán aprendiendo, pero no al mismo ritmo y con todo el potencial de antes.

 

Cada etapa de desarrollo necesita de diferentes estímulos que se relacionan directamente a lo que está sucediendo en el desarrollo individual de cada niño.

Columnas NetMoms

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