Basado en una visión global de la persona, el término "psicomotricidad" integra las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y sensoriomotrices en la capacidad de ser y de expresarse en un contexto social. La psicomotricidad, así definida, desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad de los niños. Partiendo de esta concepción se desarrollan distintas formas de intervención psicomotriz que encuentran su aplicación, cualquiera que sea la edad, en los ámbitos preventivo, educativo, reeducativo y terapéutico.

 

Esencialmente, la psicomotricidad favorece a la salud física y psíquica del niño, por tratarse de una técnica que le ayudará a dominar de una forma sana su movimiento corporal, mejorando su relación y comunicación con el mundo que lo rodea. Está dirigido a todos los niños y niñas, normalmente hasta los 7 años de edad, y en casos especiales es recomendado para aquellos que presentan hiperactividad, déficit de atención y concentración, y dificultades de integración en el colegio.

 

La psicomotricidad ocupa un lugar importante en la educación infantil, ya que está totalmente demostrado que sobre todo en la primera infancia hay una gran interdependencia en los desarrollos motores, afectivos e intelectuales. Cabe destacar que el concepto de psicomotricidad está todavía en evolución, en cambio y estudio constante.

¿Qué se consigue con la psicomotricidad?

Por medio del desarrollo de la psicomotricidad se pretende conseguir la conciencia del propio cuerpo en todos los momentos y situaciones, el dominio del equilibrio, el control y eficacia de las diversas coordinaciones globales y segmentarias, el control de la inhibición voluntaria de la respiración, la organización del esquema corporal y la orientación en el espacio, una correcta estructuración espacio-temporal, las mejores posibilidades de adaptación a los demás y al mundo exterior y crear una puerta abierta a la creatividad, a la libre expresión de las pulsiones en el ámbito imaginario y simbólico y al desarrollo libre de la comunicación.  Algunas actividades para desarrollar la psicomotricidad son:

  • Realizar actividades de plegado (cola de pavo real, abanico de imágenes, acordeón, serpiente, etc.).
  • Descubrir el ritmo de nuestro cuerpo. Será representado con diversas manifestaciones (respiración, pulso, tensión y relajación). Nos ayudaremos con un instrumento musical para marcar el ritmo respiratorio. Al contar "uno", se les indicará a los niños que aspiren por la nariz y "dos", que expiren soplando despacio por la boca. Resaltar la importancia de cada órgano en su función específica.
  • Hacer agujeros sobre puntos marcados en la cartulina: estrellas, cabeza, ojos, polo, de una figura.
  • Hacer puntadas utilizando cartulinas agujereadas, lana y aguja de ojo grande y punta roma. La figura a hilvanar debe ser muy atractiva y estimulante para los niños.
  • Ensartar collares y doblarlos en forma de caracol.

Como conclusión se puede mencionar que la psicomotricidad es una técnica que tiende a favorecer por el dominio del movimiento corporal, la relación y la comunicación que se va a establecer con el mundo que rodea a la persona.

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