Existen diversas causas del mal llamado fracaso escolar. Puede darse por razones personales, tanto del niño como del maestro. O bien por razones funcionales, debido a los métodos y programas llevados a cabo por el centro escolar. Pueden concurrir circunstancias materiales, si niño y aula cuentan o no con el equipamiento y las instalaciones adecuadas para el aprendizaje.

 

Podemos hablar de fracaso escolar cuando el alumno no consigue los objetivos propuestos para su nivel y edad y existe un desaprovechamiento real de sus recursos intelectuales, sin ser necesario que éste llegue al suspenso.

 

Sin embargo, el término "fracaso" no resume bien el significado del fenómeno que se esconde tras la cortina de las malas notas y solamente lleva a la penalización del menor por no ajustarse a las normas sociales imperantes en el momento. Y el aprovechamiento será en última instancia precisamente eso, aprovechamiento, por parte del empleador, y no por él mismo.

 

Dicen que el mal llamado fracaso escolar puede ser un síntoma claro de la inadaptación del niño al centro escolar. Sin embargo, y visto que el sistema social no garantiza un mínimo de supervivencia a las personas, el fracaso podría ser visto en realidad como una negación al sistema injusto que le niega el trabajo o la ayuda social al niño cuyos padres están en paro. O bien al sistema en el que se priman las cualidades del que más tiene y el que más alardea de tener.

Dentro de las causas externas se encuentran:

  • Falta de motivación: los alumnos saben que muchos de sus esfuerzos realizados durante el aprendizaje no les van a servir de nada en la vida real, que el éxito académico no les asegura en absoluto el éxito en su vida profesional futura.
  • Falta de un método adecuado de estudio: no saben cómo estudiar, nadie les enseña cómo se trabaja o cómo se estudia, a diferencia de los hijos de académicos.
  • Rigidez del sistema: se trata a todos los niños del centro escolar como una masa homogénea sin tener en cuenta las diferencias entre ellos.
  • Instalaciones inadecuadas: todavía siguen existiendo colegios que sufren escasez de materiales o cuyas instalaciones necesitan una reforma (mala iluminación, poca ventilación, zonas de recreo reducidas, etc.).
  • El profesorado: en ocasiones, el profesor, de manera intencionada o no, transmite al alumno sentimientos de inseguridad e infravaloración de sí mismo. Hay que tener en cuenta de qué clase social son la mayoría de maestros.

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