
Trabajar la lectura con niños de 0 a 3 años es importante porqué de ella derivan múltiples posibilidades de juego, aprendizaje y afecto. La literatura infantil habla de la vida de los niños y si algo es imprescindible en esta etapa es mostrarles el mundo. Los colores, los animales, la noche y el sueño, la comida, el baño, son, entre otros, temas cotidianos muy presentes en la ficción.
¿Entiende lo que leo o es demasiado pequeño?
Desconocemos lo que los bebés entienden, pero es un hecho que los más pequeños reaccionan ante lo que se les cuenta y lo que les interesa. Les gusta escuchar palabras porque les alivian, les satisfacen, les ayudan a desarrollar su lenguaje, a imaginar… Además, el afecto que rodea toda narración es la mejor manera de hacer entender conceptos y ayudar a construir significados.
¿Cómo lo hago?
No existe un método, aunque es importante que no te presiones ni tengas prisa, cada niño tiene un ritmo diferente: hay que darse y darles tiempo. Una buena forma de aproximarse a la lectura es ofrecer distintas posibilidades o juegos. También a través de las nanas, las canciones y los juegos corporales; éstos pueden ser un buen comienzo. ¿Te acuerdas de lo que te cantaban cuando eras pequeña?
Consejos:
- Buscar el mejor momento, cuando los niños estén tranquilos, relajados y tengan ganas de ver libros y disfrutarlos.
- Escoger el lugar adecuado. Cualquier lugar es bueno siempre que sea cómodo para que el niño pueda mirar las ilustraciones del libro y estar cerca de vosotros.
- Leee el cuento previamente os ayudará a anticiparos y poner más expresividad en vuestros gestos y palabras cuando se lo leáis en voz alta.
- Un apoyo fundamental en estos primeros contactos es acudir a la biblioteca más cercana.
Durante la lectura
- Habla de lo que sucede en la historia, describe las ilustraciones, repite palabras para ampliar su vocabulario... Estimúlale para que indique dónde se encuentra un personaje u objeto concreto
- Hazle participar, es importante intercalar tus intervenciones con las suyas (miradas cómplices, gestos exagerados, risas). Una buena idea es marcar el ritmo narrativo con ritmos corporales (palmas, pasos) o sonidos onomatopéyicos.
- Presta atención a sus respuestas: Si rechaza la propuesta no quiere decir que rechace el libro, sino que no le interesa en ese momento. Quizá la historia o la manera como se está contando no le diga nada.
- Intenta favorecer su relación con los materiales de lectura estableciendo conexiones con lo que conoce y lo que le gusta.
Y recuerda, tener libros en casa y formar vuestra propia biblioteca familiar es una forma de que aprenda a valorar y a cuidar los libros desde pequeño.
Fuente: LAB de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez











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