Como ya debes de saber, el niño sonámbulo se levanta de la cama y mientras está dormido lleva a cabo actividades que podrían ser consideradas como habituales si las realizara durante el día. La aparición de este problema del sueño, tiene lugar cuando el niño tiene entre 4 y 8 años y se va resolviendo poco a poco en la adolescencia. Las principales causas de este trastorno son la fiebre, los efectos de algunos medicamentos o la falta de sueño.

 

Este problema del sueño hace que el niño, parcialmente dormido, se “despierte” durante la noche, se siente en la cama con los ojos muy abiertos y con una mirada firme.  A partir de ahí cada niño puede hacer cosas diferentes como caminar por el cuarto, jugar con la ropa, circular por la casa, abrir y cerrar puertas, vestirse o desvestirse, apagar y encender luces, moviéndose con poca coordinación e incluso algunas veces son capaces de salir a la calle o hacer otras cosas que luego el niño no puede recordar. Si intentas hablar con un niño sonámbulo, generalmente no te contestará. Puede hacer algunos ruidos o susurros pero siempre algo ininteligible. Este trastorno se produce sobre todo durante la etapa más profunda del sueño.

Sus causas

Muchos niños en edad escolar habrán andado dormidos por lo menos una vez. En muchos casos, el sonambulismo puede estar causado  por la interrupción de los patrones regulares de sueño o por algún estado de nervios del niño. Durante la infancia, el problema no tiene nada que ver con problemas psicológicos ni emocionales y, aunque a veces se ha pensado lo contrario, es difícil que esté relacionado con una epilepsia del lóbulo temporal. Generalmente, es inofensivo y tiende a desaparecer con la edad.

Cómo cuidarle

Puede ser que te encuentres a tu hijo por la noche, caminando por la casa dormido. Lo primero que tienes que hacer si te pasa esto es llevarlo poco a poco de vuelta a la cama. Para evitar que se tropiece con algo o que choque contra la pared o contra algún mueble, ve moviendo los objetos que puedan significar un peligro o que impidan su pasaje conforme se vaya acercando.

 

Mantén las ventanas y puertas cerradas con llave para evitar que el niño se escape y no hagas ruidos que puedan despertarlo, ya que podría asustarse. Trata de no moverlo bruscamente y no lo trates como a un enfermo. Si sabes que es sonámbulo no le dejes que duerma en la parte de arriba de una litera y evita que tenga acceso libre a cualquier escalera por la noche.

 

Intenta buscar una rutina para la hora de dormir, dándole preferencia al descanso de tu hijo y así poder suprimir este tipo de problemas. Si el sonambulismo persiste y notas que la situación se te escapa de las manos, busca ayuda médica.

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