Si vuelas con un bebé de 0 a 2 años, se debe pagar un seguro de vuelo y sacar la tarjeta de embarque, pero no es obligatorio comprar billete para el niño. Eso sí, tenéis que comunicar a la compañía que viajáis con un bebé. Este seguro no da derecho a un asiento, de modo que el niño viaja en brazos del adulto. Si tenéis suerte y el sitio de al lado está libre, podréis poner a vuestro hijo en una silla homologada para viajar en avión. En cambio, si vuelas con un mayor de dos años, deberá ocupar su propio asiento, es decir, le tendrás que comprar su propio pasaje.

 

Es recomendable que prestéis atención a una cosa: no todas las sillas que están autorizadas para ir en coche sirven para el avión. El fabricante necesita un certificado expedido por un laboratorio debidamente homologado para ello. Cuando compréis vuestra sillita, aseguraros de que lo tiene. Respecto a quién pone la silla, en los trayectos de largo recorrido -de seis horas o más- podéis solicitar con antelación a la compañía aérea cunas y asientos portabebés. Sin embargo, en los de corto, los deberá proporcionarla el adulto que viaja con el bebé.

 

Antes de despegar, la silla de seguridad debe colocarse en el mismo sentido que el adulto, mirando hacia delante, y sujetarla al cinturón de seguridad. Además, es mejor situarla en los asientos interiores (los más cercanos a las ventanillas) y nunca se colocará delante de los sitios ubicados al lado de las salidas de emergencia.

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