Es importante saber que un zapato pequeño daña tanto el pie del niño como otro demasiado grande que le impida caminar con soltura. Lo importante es que el niño tenga los pies protegidos y los zapatos bien sujetos. Hay que evitar también el exceso de sudoración. Lo ideal son los calcetines de algodón en verano y de lana en invierno. Muchos especialistas consideran que no se deben utilizar zapatos de "segundo pie". Los zapatos del hermano mayor, aunque estén nuevos, tienen ya marcada la forma particular de su huella. Otros pediatras, sin embargo, no son tan rígidos y defienden que se aprovechen siempre que no estén deformados.
Los pies de los niños crecen muy rápidamente, a veces, dejan los zapatos prácticamente sin usar. Las estadísticas dicen que el pie de un niño crece una media de 3 cm al año. Desde que aprende a nadar hasta los tres años de edad pueden utilizar cualquier tipo de calzado (sandalias, deportivas de piel o lona, botas...) pero es preferible dejar para más adelante los mocasines, las chancletas y las manoletinas, ya que estos modelos no sujeten bien el pie y les obliga a esforzarse demasiado al caminar.
Las deportivas deben utilizarse con moderación ya que favorecen la sudoración, y el plástico sólo está aconsejada para breves momentos, por ejemplo para la piscina. El mejor material es la piel.
Imprescindible: probárselos
Para probarles los zapatos es aconsejable ponerle un calcetín similar a los que vaya a utilizar. Hay que observar al niño mientras camina por la tienda y estar atento para observar si se encuentra o no molesto.
Aunque conozcamos su talla, siempre hay que probar los zapatos al niño antes de comprarlos. Además de que las tallas no son coincidentes en todas las marcas, no todos los modelos encajan igual en los pies de los pequeños.
A la hora de probar los zapatos, es aconsejable ponerle un calcetín similar a los que vaya a utilizar. Conviene dejar que el niño camine un rato por la zapatería prestando atención a sus movimientos intentando comprobar si se encuentra molesto. Una forma sencilla para dar con la talla exacta es meter el dedo entre e talón y la arte trasera del zapato con e niño de pie. Si entra con soltura, es su talla. Si optamos por poner la suela contra la planta del pie, hay que tener en cuenta que debe sobrar por delante y por detrás al menos un centímetro o centímetro y medio.





















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