Las canciones de cuna se han convertido con el tiempo en tradición que se transmite oralmente de generación en generación, seguro que recuerdas alguna de las canciones que tu madre te cantaba para conseguir que durmieras, y hoy todavía eres capaz de tararearla.

Si comentas tus canciones de cuna con tus compañeros del trabajo o amigos, verás que cada uno aporta una nana diferente, versiones de una misma canción o cambia parte de la letra. Y es que desde tiempos inmemorables existe esa imagen de una madre balanceándose en la mecedora delante de la ventana, cantando una dulce melodía a su niño.

Una nana no es más que una canción de amor hacia tu hijo que se repite en todos los países y en todas las culturas, variando la letra y la melodía pero nunca la intención y el sentimiento. Curiosamente si analizamos las nanas que se cantan en todas las partes del mundo, observamos que dicen cosas muy parecidas todas ellas y eso es porque el ser humano sea de donde sea, tiene las mismas necesidades, las mismas inquietudes, las mismas sensaciones y los mismos deseos.