La introducción de nuevos alimentos a la dieta del bebé, suele ser un paso complicado al principio. Las preguntas que te haces cada vez que hay que agregar algo nuevo son: ¿En que momento es apropiado? ¿Es seguro para su salud? ¿Es imprescindible (desde el punto de vista nutritivo)? El agua parece ser algo completamente inofensivo y muy saludable, sin embargo tiene inconvenientes cuando el niño es muy pequeño.

Antes de los cuatro meses, los riñones del lactante son muy inmaduros, por lo tanto no pueden procesar la sal y el agua efectivamente; y mucha agua sin sal, puede diluir la sangre del bebé lo que lleva a un estado llamado hiponatremia, que es cuando hay un nivel muy bajo de sodio en la sangre y afecta al sistema nervioso provocando náuseas, letargo, apatía. Por otro lado, el organismo del bebé no puede equilibrar la temperatura de su cuerpo, sufre de hinchazón abdominal o ataques.