
Esta parte del cuerpo debe combinar con nuestro rostro, por lo que deberíamos cuidarlo de la misma manera que la piel de la cara. Primero se debe limpiar y tonificar la piel del escote y el cuello, para eliminar impurezas y células muertas, con una crema limpiadora, con un masaje circular durante 3 minutos.
Después se usa un exfoliante para renovar la piel, dejándola clara y con apariencia satinada. Para hacerlo, sólo extiéndelo por la zona, masajeando suavemente con la yema de los dedos, así se estimula la circulación sanguínea.
Posteriormente, se debe realizar una hidratación profunda, pues este área es más seca. La aplicación de la crema hidratante debe ser generosa y se debe masajear de manera ascendente, de los pechos hacia los hombros. Si se puede, el toque final sería una mascarilla de algas o arcilla que relajen la piel y favorezcan la absorción de los productos utilizados. Además, de esta forma es posible conseguir una coloración más uniforme. Si te vas a exponer al sol la mascarilla es imprescindible para evitar manchas pigmentarias y unificar el bronceado.
Maquillaje
El escote es una zona que se puede maquillar. Para eso, unos polvos sueltos de tonalidad inferior al maquillaje son ideales y matizan el color. Si la piel es grasa, el maquillaje puede causar el efecto contrario y generar más brillos. Si lo que quieres es que dé la impresión de un escote mas voluminoso, puedes darte un poco del colerete que utilizas en las mejillas en la zona del canalillo. Utiliza un maquillaje de tono similar al del rostro y luego los polvos de colorete sueltos.
Por otra parte, si tienes vello fino en el escote, ten cuidado con los polvos, pues estos podrían realzarlos y producir un efecto artificial. Si lo que tienes es pequeños granos, se requiere una limpieza profesional y más profunda, para lo cual debes acudir a centros de belleza.
Si además lo que quieres es darle a tu escote un toque especial y sensual para una ocasión particular, puedes aplicar unos polvos nacarados en puntos estratégicos como los hombros y entre los pechos.
Mantén una buena postura
Adopta una postura erguida para favorecer la tersura del cuello y evitar tensiones. Si trabajas sentada, cada cierto tiempo mueve el cuello hacia los lados o eleva los hombros y suéltalos, para que no se agarrote la zona. Invierte también en una buena almohada que ayude a mantener el cuello relajado sin forzarlo.


















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