Siempre moderación
Pero a pesar de estas contraindicaciones, el sol, tomado con moderación, constituye una fuente de salud para las embarazadas. Es más, favorece la síntesis de la vitamina D, la que facilita la absorción del calcio, y por otra parte contribuye a mejorar el estado de ánimo.
Si te vas a ir de vacaciones este verano, ten en cuenta que en la playa, al reflejarse el sol en la arena, te expones doblemente a él, con lo que es recomendable que utilices una protección solar más adecuada que en la piscina o en una terraza, por ejemplo. Y no debes olvidar volver a darte crema cada 15 minutos o media hora dependiendo del factor de protección solar que utilices.
A la hora de tomar un baño de sol, existen unas zonas del cuerpo más sensibles que otras, y debes recordar que las zonas de la cara son las más propensas a sufrir melasmas. Otro buen consejo es cubrir la cabeza con un sombrero, gorro o pañuelo, para evitar insolaciones y que el pelo se reseque. Además, después de un día de playa ayuda a relajarse utilizar un buen aftersun por todo el cuerpo, una buena hidratante para la cara y un acondicionador en las puntas del pelo, antes de ir a dormir.





















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