El aparato o sistema digestivo es el encargado de recibir los alimentos, fraccionarlos en sus componentes esenciales, absorber los nutrientes para incorporarlos al flujo sanguíneo y eliminar los restos no digeribles. Todo este proceso tiene la finalidad de proveer al organismo de elementos necesarios para formar y nutrir a las células y proporcionar energía.
Los vómitos son considerados por muchos pediatras el problema digestivo más común en infantes y se distingue porque, luego de comer, el pequeño hace buches, escupe e, incluso, vomita pequeñas cantidades de leche o papilla con olor agrio. Esto ocurre debido a que el alimento ingerido se mezcla con ácidos estomacales, tal como sucede normalmente, pero regresa hacia la boca (hecho conocido como reflujo) por la inmadurez o falta de fuerza del esfínter esofágico inferior, que no cierra la entrada del estómago.
Los niños menores de un año realizan habitualmente 4 a 6 deposiciones al día, y cuando sólo toman pecho suelen tener evacuaciones frecuentes y espumosas. La presencia frecuente de heces líquidas sí es motivo de consulta cuando el pequeño presenta poco apetito, vómito, fiebre, pérdida de peso y baja talla de acuerdo a su edad.
El diagnóstico del estreñimiento lo debe realizar siempre el pediatra. Los síntomas se suelen aliviar cuando se dilata la parte final del tracto digestivo, 1 o 2 veces, aunque también se le puede administrar un laxante suave.
Otras patologías
Con los cólicos,el pequeño sufre dolor abdominal, inquietud, movimiento de piernas constante y ruidos intestinales debido a excesiva cantidad de gas en el vientre. Es posible calmar las molestias meciéndolo en brazos o dándole suaves palmaditas; también puedes utilizar un biberón con un agujero pequeño para que no ingiera mucho aire. Este problema desaparece casi siempre hacia los tres meses de edad.
La alergia al gluten ocasiona absorción inadecuada de nutrientes, poco apetito y defecaciones claras, abundantes y de mal olor. Se deben eliminar de la dieta todos los productos que contengan este grano y sustituirlos por otros elaborados con maíz y arroz.
La mala absorción de azúcares se puede deber a una infección momentánea o de por vida, cuando el bebé no puede producir enzimas intestinales que permiten aprovechar determinados azúcares. El problema puede ser tratado eliminando de la dieta los alimentos específicos que generan las dificultades.
Por último, la alergia a la leche, no es tan común, pero causar diarrea, vómito y sangre en la defecación; desaparece rápidamente cuando se sustituyen los lácteos por una fórmula a base de soya, pero se vuelve a presentar en cuanto se ingiere leche.






















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