Cantar
Ningún boquita por muy pequeña que sea puede resistirse a la diversión de cantar mientras se está lavando los dientes. ¡Es muy divertido ver cómo se os sale la espumita de la pasta de diente por la boca mientras lo intentáis!
Un trabajo en equipo
Cuando sea posible, cepilláos los dientes toda la familia junta y veros en un espejos a ver cómo lo hacéis. Es una experiencia divertida ver cómo cada persona pone caras diferentes para llegar a sitios recónditos de su boca. Convertid esta limpieza en un bonito rito en familia.
Un títere como ayudante
Dile se ponga en su manita un pequeño títere que, según tú, le ayudará a realizar los movimientos de forma correcta y a mantener su boquita sana y limpia. ¡Seguro que le encanta!
Los dientes son sus amiguitos
Cuéntale una historia a tu hijo de cómo los dientes son sus amigos y tiene que mantenerlos limpios para que sean más felices. Cuando estos amiguitos están sucios, gritan y gritan a su dueño para que los limpien y sean felices. Seguro que querrá cuidar de ellos y limpiarlos para darles toda la felicidad que estos pequeños de leche se merecen.
¡Ayuda, el monstruo de los dientes!
Si no se quiere limpiar los dientes por nada del mundo, puedes decirle que existe un monstruo de los dientes que vendrá si no se los limpias... por supuesto, ¡puedes modificar esta historia todo lo que tú desées!
Escuchar música
¿Habéis probado a lavaros los dientes bailando? Ésta puede ser una manera muy divertida de cepillaros juntos. Ponle su canción favorita cada vez que os limpiéis los dientes juntos. Si ves que no se cepilla de forma correcta, quítale la canción y dile que hasta que no termine no habrá más baile. ¡Incluso podéis encontrar alguna canción específica que hable sobre los dientes!
Un pequeño bichito
Es parecido a lo del monstruo de los dientes pero a través de saltos en la boca. Cuando tu hijo deba cepillarse los dientes dile que debe pillar a un bichito que está en su boca. Dile "ahora está a la izquierda!... ahora a la derecha!" Tiene que frotarse bien porque si no, ¡no se irá! Sin duda, ¡nunca se limpiará los dientes tan rápido!
Haz que te cepille los dientes a ti
Probad a intercambiaros los papeles y a cepillaros los dientes el uno al otro. Al principio no lo hará muy bien porque siempre se los ha cepillado él a sí mismo o tú a él, pero con el tiempo, ¡te limpiará los dientes mejor de lo que tú te lo limpias sola! ¡él también querrá una mamá con los dientes limpios!
Que elija su propio cepillo
Llévalo un día al supermercado o la farmacia y dile que elija por él mismo su super cepillo de dientes. Seguro que eligirá el que a él le parezca más bonito y llamativo. Gracias a esto, le gustará más utilizarlo y podrá llegar a casa diciéndole a la abuelita "¡Mira que cepillo más chulo me ha comprado mamá!
Limpios justo a tiempo
Puedes comprarle un reloj de arena o un cronómetro para que controle el tiempo que tarda en lavarse los dientes. De esta forma estará divertido viendo cómo pasa el tiempo y cómo tiene que controlarse para terminar justo cuando termine.






















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