La primera vez que tu hijo se siente en la silla de un dentista puede ser una maravillosa experiencia, si vas al dentista indicado y has escogido el momento adecuado. No deberías ir al dentista por primera vez cuando tu hijo tiene dolor en los dientes. En ese caso, podría quedar traumatizado por la experiencia y recordarlo de forma inconsciente toda su vida. Comienza con una corta visita de control. De ésta forma, tu peque no asociará la primera visita al dentista con el dolor de dientes. Y las siguientes visitas serán más sencillas.

Encontrar al dentista adecuado

Cuando hayas encontrado un dentista que se lleve bien con los niños, planea una cita para su segundo cumpleaños. Para encontrar al dentista adecuado, pregunta a tu círculo de conocidos. Seguramente podrán relatarte sus experiencias con diferentes dentistas y sus niños o niñas. Tal vez tu dentista se haya ofrecido a tratar a su hijo. En ese caso, puede que sientas que no será el mejor profesional para tu pequeño. Sin embargo, recuerda que casi todas las consultas están preparadas para tratar a niños y el dentista y su equipo harán todo lo posible por acabar con el miedo de tu peque.

Lleva a tu hij@ contigo al dentista

Lo mejor para conocerse es que lleves a tu hijo contigo cuando vayas al dentista. Si consigues controlarte bien durante los tratamientos dentales, lleva a tu hijo contigo para que se familiarice con el dentista. De esta forma, conocerá ese territorio ajeno que es la consulta del dentista y aprenderá que ese ruido extraño no es nada malo. Así, desarrollará un sentido de normalidad frente a la visita al dentista .

Cuando acudir por primera vez

No hay un momento fijo que pudiera afirmarse es el mejor para la primera visita al dentista. Si llevas a tu hijo a tus citas con el dentista pronto, puede ser que alguna vez le eche una ojeada a sus dientes, para comprobar que todo está en orden. Por regla general, la mayoría de los niños van por primera vez al dentista con dos años de edad a realizar un control rutinario. Si todo está en orden y tu hijo no presenta ningún problema, no es necesario que vayas antes.

 

Algunos padres no llevan a sus hijos hasta los tres años de edad al dentista. Tú eres quien ha de decidir en qué momento ir. Pero ten en cuenta que cuando tu hijo tenga la primera caries, ¡será demasiado tarde! La primera consulta debería ser realmente sólo un control, para que tu hijo vaya a la consulta libre de los incordiosos miedos al dentista. Y también para que vuelva sin problemas.

Cuando el peque tiene miedo

¿Tu hijo no quiere abrir la boca? Entonces actúa de la siguiente forma. En ningún momento le obligues a abrirla. Hablarle y explicarle tampoco ayuda en la mayoría de los casos. Cuando tu hijo tiene miedo, deberás quitárselo antes de llevarlo al dentista. Imágenes de cómo será le ayudarán a hacerse una idea. Hermanos mayores o tú misma en la silla del dentista le pueden ayudar un poco a relajarse. Si el dentista te está tratando la boca y consigues reírte y tratar la situación de forma natural, tu hijo o hija podrá perder el miedo al dentista y abrir la boca. Si no, no te preocupes. Vuelve a probar dentro de un tiempo.

Utiliza su curiosidad

Los niños son curiosos por naturaleza y esta curiosidad puede ser utilizada en su propio beneficio, de ahí que sea un mecanismo de la naturaleza. La consulta del dentista puede ser un lugar interesante para niños pequeños. De repente, se hallan en un mundo completamente nuevo, que quieren por supuesto descubrir. A través de las explicaciones, tu hijo se familiarizará con el tratamiento dental. Quien consigue tener experiencias positivas en el dentista, puede mantener esas impresiones de adulto. De esta forma construirás un buena base para la salud dental de tu niño o niña.

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