
El cuidado dental comienza antes de que salgan los primeros dientes del bebé, incluso antes de su nacimiento. Durante el embarazo, la dieta de la madre influirá en lo saludables que nacerán estos dientes, después el alimento del bebé también tendrá relevancia (cuanto mas calcio y vitamina D se tome en las comidas, mejor). Es importante que sepas que las bacterias y caries que podría haber en tu boca son muy fáciles de traspasar al lactante, por ejemplo, cuando tu pones algo en tu boca, ya sea una cuchara o el chupete del bebé, y luego éste lo coge, podría estar efectuándose el contagio. Aunque no es lo más común, el bebé puede tener bacterias incluso antes de que salga el primer diente.
Apenas comienza el crecimiento de los dientes, se debe empezar con el cuidado dental. Al principio es suficiente con un cepillado en la mañana y otro en la noche: el cepillo de dientes debe ser pequeño, con cerdas muy suaves y cortas. Una vez que han crecido todos los dientes, se puede usar un cepillo con cerdas más largas.
Sobre cuando utilizar pasta de dientes, es mejor preguntárselo a un dentista, pues en este punto las opiniones difieren. Si utilizas pasta de dientes, no uses una con mucho fluor ya que puede ser dañino, además, el bebé no debe tragar dentrífico.
Cepillado correcto de dientes
Cuando ya han salido los veinte dientes del bebé, es importante tener un esquema de limpieza para cepillar cada uno de los dientes. Se debe comenzar con los molares superiores de la derecha, luego con los de la izquierda. Es importante hacer siempre el cepillado de atrás hacia adelante. Pero se debe tener cuidado en no presionar demasiado, pues puedes herir las encías del bebé. Luego se sigue con los molares inferiores, nuevamente de derecha a izquierda. Finalmente se cepillan los dientes frontales, de atrás hacia adelante. La manera más efectiva de cepillar es haciendo pequeños círculos con el cepillo sobre los dientes y las encías. Finalmente se debe enjuagar con agua la boca y el cepillo.
Recuerda que los niños siempre actúan por imitación, por lo tanto, tu debes darle el ejemplo. En la noche, cuando tu te laves los dientes, intenta que el niño observe como lo haces para que pase a ser algo natural en él. Puedes convertirlo en un juego. Deja que él te lave los dientes a ti, hazlo reír o cántale canciones, para que no asocie éste momento a algo desagradable.













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