
En forma con Pilates
Practicar Pilates, tiene como principal objetivo fortalecer el centro de gravedad del organismo, que se ubica en la zona abdominal y lumbar. Con ello, se obtiene un mayor control sobre las extremidades y las articulaciones. Por otra parte, esta técnica gimnástica ayuda a recuperarse rápidamente después del parto, fortaleciendo los músculos sin sobrecargarlos.
Practicar Pilates fortalece la pared abdominal, lo que es muy importante para por ejemplo, contener de buena forma el aumento del tamaño del vientre, disminuye la tensión generada en los músculos y fortalece la musculatura en general contra los agarrotamientos y otras lesiones musculares, mejora la respiración disminuyendo la fatiga, y ayuda a prevenir el desarrollo de las antiestéticas varices.
Sin embargo, según Romana Kryzanowska, heredera del método una vez fallecido Joseph Pilates, recomienda NO iniciar su práctica durante los tres primeros meses de embarazo. Esto es debido a que el entrenamiento efectivo del llamado "powerhouse" o centro de energía requiere mucha conciencia del cuerpo y de la forma en que éste se mueve, labor que se dificulta mucho durante el primer trimestre de embarazo por el permanente cambio que sufre el centro abdominal. A partir del segundo trimestre de embarazo puedes iniciar o continuar la práctica del Método Pilates siempre y cuando lo realices bajo la supervisión de un profesional cualificado y especializado y por supuesto, cuentes con la aprobación de su médico.
La relajación del yoga
El Yoga, por otro lado, es el ejercicio más conocido de todos. Se centra en la respiración, la relajación, la postura y la conciencia del cuerpo, y ayuda, entre otras cosas, a mejorar la circulación. Además, reduce algunos dolores y las molestias durante el embarazo.
Esta técnica te servirá para prepararte para el nacimiento del bebé, ya que ayuda a relajar los músculos y facilita el parto, haciéndolo más corto y menos doloroso.
Lo primero que se aprende en una clase de yoga es a respirar. La técnica de respiración que allí aprendes, conocida con el nombre de "ujayi", consiste en respirar profundamente por la nariz de manera muy lenta hasta llenar tus pulmones de aire y luego exhalar hasta comprimir el estómago.
Sin embargo, hay algunos ejercicios que se practican en yoga que no son recomendables para el embarazo, y por ello es muy importante que tomes algunas precauciones. Principalmente debes de tener en cuenta dos consejos; evitar las posturas que requieran estar mucho tiempo boca abajo, puesto que esta posición disminuye el flujo sanguíneo hacia el útero, y evitar aquellos movimientos que estiran los músculos abdominales demasiado ya que podrías sufrir un desgarro abdominal. Asegúrate de que tu monitor está bien informado de estas precauciones.
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