
A pesar de la inusuabilidad de las complicaciones graves en los bebés, conviene que estés preparada e informada para poder identificar claramente y a tiempo cualquier síntoma que signifique la posibilidad de una enfermedad infantil grave.
La mayoría de estos trastornos se curan en poco tiempo si extremamos ciertos cuidados; paños húmedos para bajar la fiebre, agua con sal para despejar la nariz, dietas adecuadas para los gases del bebé, etc. En el caso de que los síntomas no remitiesen o apareciesen complicaciones, deberemos consultar siempre con el pediatra para el uso de medicamentos.
Una detección precoz es el primer paso para encontrar un tratamiento efica para la cura de una enfermedad. Nosotros somos, por excelencia, los principales puericultores de nuestros hijos pues estamos diariamente en contacto con ellos y podemos detectar mejor que nadie cualquier señal de alarma.
Enfermedades infantiles
Dentro de las enfermedades infantiles clásicas están las eruptivas, son las más corrientes. Afortunadamente, los enormes avances científicos han permitido en nuestro país la prevención y la curación rápida de la mayoría de estas enfermedades. Los antibióticos, las vacunas, la implantación de normas higiénicas básicas, junto con la mayor cultura sanitaria, son las armas que han puesto fin a las complicaciones de estas enfermedades en los niños.
Si el pequeño enferma...
Si nuestro hijo enferma lo principal es no asustarse. A la larga, cada enfermedad infecciosa que pasa lo fortalecerá pues aumentará sus defensas naturales. Si nos preocupamos y angustiamos en exceso, un ambiente poco sereno y pesimista sólo conseguirá posiblemente prolongar su enfermedad.
Anotemos en un papel los síntomas y su evolución sin omitir ningún detalle para facilitar la labor del pediatra. Tras la visita al médico, sigamos fielmente sus instrucciones y no interrumpamos nunca las dosis prescriptas pensando que el niño ya está bien.
Además resultará muy útil disponer en casa de un buen manual de pediatría en el que puedas consultar tus primeras dudas, para atender adecuadamente a tu hijo mientras esperas la llegada del médico.
Un entorno alegre y afectivo es la mejor forma de prevenir que el bebé enferme. Un mejor desarrollo físico y psíquico se consigue sobre todo a través del crecimiento en un hogar donde no se respiren tensiones y se impongan la vitalidad el optimismo y la alegría. Esto no significa que tu bebé no se vaya a contagiar inevitablemente si se junta con otros niños enfermos o que no pueda caerse y darse un buen golpe, pero sí que sean un poco menos propensos a enfermar. Por eso, la mejor medicina preventiva, es un entorno que le permita un crecimiento físico y psíquico sano.





















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