Gracias a la memoria inmunológica, se elimina el riesgo de padecer la dolencia en el futuro. En muchos de los casos, para una protección duradera es necesario suministrar dosis de recuerdo. La mayor parte de las dosis se administran hasta que el niño cumple los doce años, aunque algunas de ellas necesitan nuevas tomas hasta los 16 años.


La primera vacuna fue inventada en 1976 por Edward Janner y era un preparado contra la viruela. Desde entonces, hasta hoy en día, encontramos una multitud de vacunas para luchar contra determinadas enfermedades que antes resultaban peligrosas para los organismos de las personas infectadas.


Vuestros pequeños pueden ser inoculados en el centro de salud o en el colegio. Para las vacunas comunes ambas opciones son gratuitas en españa. Es fundamental contar con un registro sanitario que se actualice cada toma. El calendario de vacunas recomendado por la Asociación Española de Pediatría enumera las siguientes: hepatitis B, difteria, tétanos y tosferina, polio, haemophilus influenzae tipo B, meningococo C, sarampión, rubeola y parotiditis, varicela, neumococo, papilomavirus, rotavirus, gripe y hepatitis A.

 

Sin embargo, vacunar a tu hijo es tu responsabilidad y tú tienes la última palabra a la hora de vacunarlo. En España las vacunas no son obligatorias y muchos padres se plantean si asumir los riesgos que llevan asociadas o no. De hecho, entre los profesionales sanitarios no hay un debate sobre la efectividad de ciertas vacunas, como señala por ejemplo en su web la asociación "liga para la libertad de vacunación", formada por ciudadanos y profesionales sanitarios.