La vacuna contra el menigococo C

Este virus entra por la boca o la nariz y, pasa por la sangre y de ahí a las meninges. Tras una incubación de unos pocos días, la enfermedad deriva en meningitis (infección de las membranas que recubren el cerebro, el cerebelo y la médula espinal), en sepsis (infección grave generalizada a través de la sangre) o, de manera menos frecuente, en neumonía, conjuntivitis, artritis, etc.
Antes de la vacunación era una de las causas más frecuentes de la meningitis, que si era muy grave, podía dejar secuelas como sordera y diversas alteraciones del sistema nervioso.
La vacuna se compone de una parte del meningococo C, que proporciona defensas pero que no tiene poder de producir la enfermedad. Se debe administrar hasta los 20 años de vida en tres tomas diferentes (hasta los seis meses de edad). Si el niño es mayor de 11 meses y no se ha podido vacunar con anterioridad, sólo es necesaria una dosis.
Se inyecta junto con las vacunas de la difteria, el tétanos, la tos ferina, la de la poliomelitis, la del neumococo y la de la hepatitis B, aunque en lugares del cuerpo distintos.
Las reacciones, que rara vez se producen, son leves: hinchazón en la zona de la inyección y fiebre moderada en las 24 horas siguientes a su administración.
Está contrainidicada para aquellas personas que hayan tenido una reacción alérgica grave con una dosis previa del mismo preparado. Si la persona a vacunar presenta una enfermedad grave el día de la vacunación, se puede posponer hasta que se recupere. Además, no se debe inocular a los menores de un mes, ya que puede ser menos eficaz.
Las vacunas una a una. Asociación Española de Pediatria. [Consultado: 21.9.09] Disponible en: http://www.vacunasaep.org





















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