NM: ¿Cómo fue el embarazo?

Fue un embarazo muy deseado, pues siempre quise ser madre. Al principio tenía mucho sueño y algo de náuseas. Pero gracias a Dios, nunca vomité. Tuve problemas de tensión y manché en algunos momentos. También me acompañaron varios catarros fuertes. Por todo ello estuve de baja a partir del cuarto mes.


NM: ¿Cuál fue el mes más duro?
El mes más duro fue el tercero, puesto que tuve que hacerme una biopsia de coriales (algo parecido a la amniocentesis, pero mucho más dolorosa) para detectar posibles malformaciones o problemas genéticos en mi peque. Fue muy duro tomar esta decisión. Siempre creí que mi embarazo era un regalo de la vida y tenía mucho miedo de perder el bebé. Fue un gran día el que me dijeron que todo estaba bien y que era una niña.


NM: ¿Y cuál fue el mes más bonito?
El mes más bonito fue hacia el sexto, cuando ya mi niña se movía y estaba segura de que iba todo estupendo. Además, comencé a ir a las clases  de preparación al parto en las que conocí buenas amigas, aprendí muchas cosas y me lo pasé bomba. Empecé también a nadar en esa época, que me encantaba.


NM: ¿Tenías miedo al parto?
Sí, claro, por si algo salía mal. Aunque confiaba muchísimo en mi ginecólogo. Eso sí, cuando se acerca el final, tienes tantas ganas de ver a tu niña y de desinflarte que ni te acuerdas del miedo, quieres que pase y ya está.


NM: ¿Fue el momento más bonito de tu vida?
Sin duda, fue un parto genial, con epidural desde los cuatro centímetros de dilatación, porque fue provocado. Me sentí muy cuidada y cuando le vi encima de mí... Indescriptible. ¡Lo había deseado tanto! Esa noche, no dormí mirándola embobada. Me dolía mucho la espalda, pero realmente no podía cerrar los ojos y perderme aquella maravilla. Mi madre, que estaba conmigo, me decía que por favor me durmiera, pero no podía. Era como la sensación de un día de Reyes cuando abres los ojos y ves los regalos y no puedes parar de jugar con los juguetes… Esa sensación multiplicada por mil. Además, Ana no se había dejado ver la carita en todo el embarazo, así que su cara y expresiones fueron toda una sorpresa. Se parecía mucho a su papá.


NM: ¿Cómo te arreglas con el padre de tu hija para criarla? ¿Es fácil llegar a acuerdos con él?
La relación es cordial. Es fácil porque siempre suele ceder ante mis propuestas. Sólo le pido que quiera y cuide mucho a mi nena, lo demás depende de lo que a él le apetezca. Lo echo de menos como amigo, pero supongo que así será de aquí en adelante.


NM: ¿Has luchado desde el principio sin pareja o acabaste tu relación después de quedarte embarazada?
Desde el principio decidí tirar yo sola de este carro. Aunque el papá de la niña sabía de su existencia, no sabía qué hacer con la situación que se le planteó al principio del embarazo y durante los nueve meses. Yo preferí centrarme en mi niña, en mi embarazo y en lo feliz que me hacía ver cumplido uno de mis sueños… Él cambió de opinión cuando vio a la niña al día siguiente de nacer y quiso estar allí.


NM: ¿Cómo es tu rutina durante un día normal? ¿Quién se ocupa de Ana cuando estás en el trabajo?
Me levanto a las seis de la mañana a pesar de que empiezo a trabajar a las 8:30. Ana suele despertarse durante la noche a comer (ya que todavía toma leche materna) así que descanso a ratitos. Me visto y me arreglo y preparo la ropa y las cosas de la niña. Desayuno tranquila y sobre las 7:30 la despierto a ella para darle de comer y vestirla para estar a las 8 y pico en la escuela infantil. Allí es donde dejo a Ana el tiempo que estoy trabajando. Los martes y viernes por la tarde se queda con su papi y el resto de tardes las pasamos juntas.


NM: ¿Crees que por ser maestra tendrás menos dificultades para criar a tu hija?
No cabe duda de que el tener un puesto de trabajo fijo abre muchas puertas y te posibilita no depender de nadie para mantenernos a mí y a mi niña. Pero las dudas a nivel de crianza surgen igual, ya que es fácil nadar fuera del agua. Los niños no vienen con un manual de instrucciones y cada uno es diferente.


NM: ¿Quieres que tu hija sea alumna del colegio en el que trabajas? ¿Y de tu clase? ¿Crees que es positivo ser la profesora de tu propia hija?
No me gustaría que mi niña estuviese en mi clase, me gustaría que fuera libre para vivir sus propias experiencias en el ámbito escolar sin sentir la presión de su madre tan cerca. No creo que sea positivo que un padre o una madre sean maestros de sus propios hijos. Es contraproducente para los dos y para el resto de alumnos. Igual sí me plantearía matricularla en mi centro, pero sólo para poder verla en las actuaciones escolares. Porque de otra manera, me las perdería.

NM: ¿Cuáles son las ventajas e inconvenientes de ser madre soltera?
Lo más complicado de todo esto ha sido organizar los tiempos para poder comer, asearme, etc. Pero cuanto más mayor es, se entretiene más mientras yo como, me aseo o trabajo. En esos momentos tiro de mi gente para poder hacer mis cosas tranquila, ya que de momento convivimos con mis padres. Respecto a las ventajas, no tienes que consultar todas las decisiones que tomas en la vida de tu hija. Puedo organizar mi tiempo con ella como quiera. No me importa que su padre esté, al contrario, me gusta que pase tiempo con los dos a la vez, pero ya que me toca tirar sola, creo que es algo te debe recompensar en cierto modo.


NM: ¿Tener tanta gente que te quiere y te apoya evita que te sientas sola en tu rol de madre?
La soledad creo que es algo que todas las madres sentimos en muchos momentos, seamos madres solteras o no. Por lo menos, eso es lo que hablamos mis amigas-madres y yo. Es cuestión del grado de implicación de los padres de las criaturas. Y no cabe duda de que la naturaleza propia de hombres y mujeres nos hace afrontar la materdindad/paternidad desde diferentes ópticas.


NM: ¿Quiénes son las personas que más te han ayudado? ¿Crees que se lo podrás agradecer de alguna manera?
En primer lugar, mis padres que me han apoyado desde el primer momento. Y luego, una vez nacida la niña, les agradezco a mis tías y a mis amigas su apoyo incondicional. En este punto, tengo que nombrar a cuatro personas muy especiales en nuestras vidas (exceptuando a mis padres, claro está): Mi amiga Jenny que me soporta a diario, que nunca me dice que no puede estar con Ana porque le adora y cuida como si fuera su hija; la madre de mi amiga, Cruci, que me apoyó desde un principio y cambió todos sus planes médicos para poder estar el día del parto y la quiere como si fuera su nieta; mis tíos: Pepe y Geña, porque me apoyan como si fueran mis padres, adoran a mi niña y la cuidan como su nietita. Le acogen siempre con una gran sonrisa; por último, a todos mis amigos y amigas: ¡un gracias enorme por estar siempre ahí!

¿Tienes ideas o sugerencias?

¿Tienes ideas para el Magazine de NetMoms? ¿Quieres colaborar en nuestra revista? Cuéntanos en el correo contacto@netmoms.es