Artículo: LACTANCIA MATERNA, LO QUE HAY QUE SABER

Os copio un artículo que Mireia Muñoz ha hecho para la web porunpartorespetado.espacioblog.com

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Existen sólidas bases científicas que demuestran que la lactancia materna es el mejor alimento que una madre puede dar a su hijo recién nacido. No solo considerando su composición, sino también por el vínculo afectivo que crea y la protección que brinda frente a numerosas enfermedades. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Comité de Lactancia de la Asociación Española de Pediatría recomienda la alimentación exclusiva al pecho durante los primeros 6 meses de la vida del niño y continuar el amamantamiento junto con las comidas complementarias adecuadas hasta los 2 años de edad o más.

En ocasiones, las madres deciden que darán el biberón incluso antes de que nazca su bebé, unas por falta de información, otras por falsos mitos inculcados. En otras, abandonan la lactancia frustradas dudando de su capacidad para lactar, o de la de su bebé para mamar. Muchas porque no tuvieron apoyo que les acompañara, enseñara y guiara. Es interesante conocer algunas cosas antes de tomar una decisión tan importante y de privar a nuestro bebé y a nosotras mismas de todos los beneficios que la Lactancia Materna conlleva, para que, sea cual sea la decisión que tomemos, sea una decisión informada y no condicionada por una falsa información o falta de la misma.

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BENEFICIOS PARA LA MADRE

* Favorece la relación de apego con el bebé, se establece un diálogo íntimo a base de sonrisas, miradas, caricias.
* Dar de mamar es una experiencia gozosa y única que ayuda a vivir la maternidad en plenitud. Disminuye las posibilidades de depresión postparto y ayuda a sanar partos traumáticos.
* Ayuda al útero a contraerse y recuperar su forma más rápidamente, disminuyendo el sangrado postparto y el riesgo de hemorragia.
* La grasa acumulada en el cuerpo durante el embarazo se convierte en energía para producir leche con lo cual se recupera el peso o la silueta.
* Mejora la anemia y se ahorra hierro gracias a la ausencia de la amenorrea prolongada, favoreciendo además el espaciamiento natural en los embarazos gracias a sus propiedades anticonceptivas mientras la lactancia es exclusiva y a demanda.
* A largo plazo disminuye el riesgo de cáncer de pecho, de ovarios y la osteoporosis.
* La leche materna además es estéril, antiséptica, está siempre lista para el bebé en cualquier lugar y momento, a la temperatura correcta, incluso a mitad de la noche y además es gratis.
* Es cómodo pues la leche siempre estará a punto: temperatura adecuada y composición perfecta, y no habrá que comprar ni esterilizar tetinas ni bibes, ni estar pendientes de que no falten los polvos o el agua hervida o embotellada, y no será ningún problema cuando falten la luz o el gas.


BENEFICIOS PARA EL BEBÉ

* La leche materna está especialmente indicada para el bebé, con el equilibrio justo de nutrientes que necesita y es por tanto nutricionalmente superior a cualquier otra alternativa.
* Contiene anticuerpos y defensas para ayudarle a combatir las infecciones.
* El calostro que se produce los primeros días tiene un alto valor en proteínas, rica en anticuerpos y fácil de digerir.
* Es más fácil de digerir que la leche de fórmula, no produce tanto estreñimiento, ni molestias gastrointestinales, cólicos o diarreas.
* Protege contra numerosas enfermedades tales como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, infecciones de orina, síndrome de muerte súbita, Enterocolitis Necrotizante (enfermedad frecuente en los Prematuros), y meningitis por Haemophilius mientras el bebé está siendo amamantado, pero también lo protege de enfermedades futuras tales como asma, alergia, obesidad, diabetes tipo I, la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa, arterioesclerosis o infarto de miocardio en la edad adulta, así como de la leucemia.
* Además, favorece la maduración del sistema nervioso y los niños alimentados a pecho tienen un cociente intelectual más alto.
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La leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los primeros meses de vida. Un recién nacido sano no necesita más líquidos que los que obtiene de la leche de su madre, no es necesario ni recomendable ofrecer agua ni soluciones de suero glucosado, zumos, agua ni papillas. La cantidad se ajusta a lo que el niño toma y a las veces que vacía el pecho al día. La calidad también varía con las necesidades del niño a lo largo del tiempo: durante los primeros días, la leche es más amarillenta (calostro, que comienza a producirse a mitad del embarazo) y contiene mayor cantidad de proteínas y sustancias antiinfecciosas (anticuerpos maternos y protección frente a la ictericia); posteriormente aparece la leche madura, que es más líquida al principio de la toma, para que salga, calme y quite su sed rápidamente, y más densa y calórica al final para que tenga un mayor aporte nutricional y lo sacíe, por todo ello es importante vaciar un pecho antes de comenzar con el otro. El estómago de un recién nacido es del tamaño de una canica, por lo que las dosis pequeñas de calostro están diseñadas especialmente para nuestro bebé. Son fácilmente digeribles y sus propiedades laxantes estimulan la pronta salida del meconio (primeras heces de color verdoso y textura pegajosa), que deja sitio libre para que crezca el estómago hasta ser del tamaño de su muñeca, hacia los 3-4 días.

En caso de cesárea, la leche tarda un poco más en subir si no se permite establecer la lactancia y el contacto piel con piel de inmediato (ya en quirófano), por lo que es importante estimular más el pecho y no dar suplementos; toda la leche llega.


El principal estímulo que induce la producción de la leche es la succión del niño, por lo tanto, cuantas más veces se agarra el bebé al pecho de la madre y cuanto mejor se vacía éste, más leche se produce. Por este motivo es importante no ofrecer “ayudas” de biberón y realizar una lactancia a demanda, libre por completo de horarios. Hay que recordar siempre que a mayor estimulación, mayor producción. No necesitamos saber cuánta leche toma nuestro bebe si siempre que quiere lo ponemos al pecho, puesto que tomará siempre la que necesite y por tanto el pecho se adaptará a la producción que el bebé demande. Es útil saber que el llanto es un signo tardío de hambre, por lo que no tiene sentido hacer esperar al bebe un tiempo determinado o regirnos por unas pautas horarias, engañarlo con chupetes u otros líquidos si lo que necesita es mamar y por tanto estimular el pecho para que adapte la producción a sus necesidades. Cada bebé tiene su propio ritmo y no ha de ser comparado con otros.


Cualquier mujer puede ser capaz de alimentar a su hijo exclusivamente con su leche. No existe la leche materna de baja calidad; ésta siempre es adecuada al bebé y es todo cuanto necesita. Ninguna mujer “no tiene leche” o no “puede dar el pecho”, ni está condicionada hereditariamente.

A menudo numerosos mitos y leyendas o malos consejos rodean la lactancia materna, que se ve afectada negativamente al no darle la importancia que merece o nos crean confusión y falsas referencias. Es importante descartar algunos de ellos, completamente falsos y sin ningún respaldo científico o médico que los avale, a menudo ocasionados por una información errada:



· No hay (suficiente) leche durante los primeros 3 o 4 días posteriores al nacimiento del bebé.

· La madre debe lavarse los pezones cada vez que vaya a alimentar a su bebé.

· La extracción de la leche materna es necesaria para saber cuánta leche tiene disponible la madre.

· Si la madre tiene una infección, la vacunan o se medica debe suspender la lactancia materna.

· Si el bebé tiene diarrea o vómito, la madre debe suspender la alimentación con leche materna.

· Una madre que amamanta debe comer mayor cantidad de alimentos para producir suficiente leche o ingerir una mayor cantidad de líquidos.

· Una madre que fuma no debe amamantar a su bebé.

· Los bebés prematuros, con labio leporino, paladar hendido o ambas cosas no pueden mamar.

· Las mujeres con senos pequeños producen menos leche que aquellas con senos grandes.

· Las mujeres con implantes mamarios o pezones planos no pueden lactar.

Es importante, sobre todo al principio, que no se ofrezcan al niño chupetes ni biberones. Una tetina no se “chupa” de la misma forma que el pecho por lo que el recién nacido puede “confundirse” y posteriormente agarrar el pecho con menos eficacia. Esto puede ser la causa de problemas tales como grietas en el pezón, mastitis y falta de leche a la larga. Un recién nacido no rechaza el pecho (no puede, no lo conoce), lo que ocurre es que ha de aprender a mamar y hay que tener paciencia para que aprenda. Tampoco es recomendable utilizar pezoneras.

Las grietas surgen porque el niño se agarra mal al pecho, así que lo importante es corregir la postura. El uso de pezoneras acorta la duración de la lactancia y además la hace muy incómoda. La postura al dar de mamar es la clave del éxito: Cuando mama, la cabeza del bebé (y todo su cuerpo) estará más o menos inclinado según la dirección del eje del pecho, tendrá la boca muy abierta, el pecho metido hasta el fondo, los labios evertidos (es decir, el labio superior doblado hacia arriba y el inferior doblado hacia abajo). La nariz está cerca del pecho y el mentón suele tocarlo. La mayor parte de la areola está en la boca del bebé y el pezón de la madre enfoca hacia su paladar.

Una mala posición puede causar grietas, dolor y puede hacer que el bebé no se sacíe y por tanto mame más a menudo de forma ineficaz o trague aire que le produzca cólicos.


Resulta vital para la continuidad de la lactancia el apoyo de nuestro pediatra: Aparentemente, todos apoyan la lactancia materna, pero en la práctica muchos de ellos la apoyan solamente cuando las cosas van perfectamente bien y algunos ni siquiera en esos casos. Tan pronto como surge alguna dificultad, aconsejan suspender o suplementar. Algunas pautas para distinguir a unos de otros podrían ser:



· Si nos entrega muestras de leche en polvo antes o después de dar a luz.

· Si nos dice que la alimentación con leche materna o con fórmula son esencialmente iguales.

· Si nos insinúa que una leche de fórmula determinada es mejor.

· Si nos dice que no es necesario que alimentemos a nuestro bebé inmediatamente después de su nacimiento porque todavía estaremos cansadas y el bebé aún no tendrá interés en hacerlo.

· Si nos dice que no existe la confusión de pezón y al mismo tiempo que debemos suministrarle el biberón desde temprana edad para que lo acepte.

· Si nos dice que debemos suspender la lactancia materna cuando nosotras o nuestro bebe estemos enfermos, o cuando tomemos algún medicamento.

· Si nos dice que la leche materna no tiene valor nutricional después de los seis meses o se sorprende si nosotras aun lactamos.

· Si nos dice que nunca debemos permitir que el bebé se duerma en el seno materno o nos impone horarios o pausas nocturnas.

· Si nos dice que no es necesario que nos quedemos en el hospital para alimentar a nuestro bebé enfermo porque es importante que descansemos en casa.

Es muy importante que al niño se le ofrezca el pecho precozmente, a ser posible en la primera media hora tras el parto, puesto que es cuando están más receptivos y tienen más despierto el reflejo de succión. Después de la primera hora, el recién nacido suele quedar adormecido durante unas horas. Durante este tiempo, es recomendable que el bebé permanezca junto a su madre aunque no muestre interés por mamar y que se estimule el contacto piel con piel entre ambos, de gran importancia para los dos. (Más info desde www.quenoosseparen.info , una campaña financiada y avalada por el Ministerio de Sanidad y apoyada por numerosos colectivos profesionales de la salud, con evidencias científicas e información sobre los beneficios de la no- separación madre/bebé y el contacto piel con piel).



Es útil saber que se puede amamantar a mellizos o a dos bebés de diferente edad a la vez, se llama “lactancia en tándem”. También se puede relactar cuando se ha interrumpido la lactancia materna o no se ha ofrecido desde el nacimiento. Volver al trabajo no ha de significar abandonar la LM, siempre podemos sacarnos leche, dejar las comidas sólidas para nuestra ausencia o mantener alguna toma. Tampoco tiene sentido "acostumbrar" al bebe al biberón para que lo acepte en nuestra ausencia laboral. Lee AQUI un extracto del libro "Un regalo para toda la vida" del pediatra Carlos González que habla sobre ello.

En caso de tener dudas o algún problema, es vital no atender consejos que nos recomienden, de una u otra forma, dar suplementos o interrumpir la lactancia materna. Lo mejor es ponerse en contacto con nuestra comadrona, asistir a grupos de apoyo a la lactancia o ponernos en contacto con asesoras de lactancia (suelen prestar ayuda telefónica gratuita).

adlsantos
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Parto Alimentación lactancia materna

Respuestas

rockthelife
Muy interesante, completamente a favor, una madre es que puede proporcionar a su hijo lo mejor. Desgraciadamente algunas madres por el estrés o lo que sea dejan de producir leche, y ahí es necesaria la de continuación. O bien los hijos tienen carencias, como los sietemesinos.
vacalechera
Maravilloso artículo! Un apunte a lo que dice rockthelife con lo de dejar de producir leche por el estrés: lo que se interrumpe es el flujo de leche, no su producción. Me explico: al subir la adrenalina, la oxitocina no puede hacer su trabajo: hacer que la leche salga del pecho. Pero esto es una situación totalmente temporal: en cuanto la madre se tranquiliza y sus niveles de adrenalina bajan, la leche vuelve a fluir. Y en cuanto al "dejan de producir leche por lo que sea", en efecto: la mayoría de las veces que ocurre esto, hay una razón fundada, por ejemplo, porque da el pecho con horarios o cronometrando la hora, o porque da otras cosas además de pecho, como agua o leche de fórmula, y el bebé no demanda tanta leche como necesita en realidad, puesto que le han metido un bibe con lo que sea. El cuerpo produce lo que se le pide. Si el bebé pide menos, se segrega menos leche en concordancia. También es reversible, es cuestión de aumentar las tomas de pecho y no tiene más misterio. Muy pocas situaciones realmente causan una falta de leche en la madre, como por ejemplo, un hipotiroidismo no diagnosticado o mal tratado, restos de placenta que se han quedado en el útero...

Los sietemesinos no tienen carencias por recibir leche materna. Muy muy al contrario, la leche de una mujer que ha tenido un parto prematuro, es muchísimo más rica en nutrientes y grasa, que la de una mujer que ha parido a término. La naturaleza es sabia. Otra cosa es que no se le brinde apoyo a la madre en cuanto a enseñarle como extraerse leche, o los horarios demasiado rígidos en los hospitales a la hora de alimentar al bebé, etc. Eso sí entorpece seriamente la lactancia natural del bebé.

El problema es no buscar excusas para dar biberones. Demasiadas veces oigo comentarios del tipo "mi leche no alimentaba", "mi niño demandaba mucho y yo no tenía suficiente leche", "no me subió la leche", etc. Y a la más mínima, va el pediatra o la enfermera, y le cascan biberones al niño! Hay que mirar primero donde está el problema, si es que realmente lo hay, y luego intentar solucionarlo. No meter leche artificial a la más mínima y además cargarte la poca confianza que una mamá novata pueda tener en su capacidad para producir leche.....
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