10 consejos para que el bebé no tenga miedo al agua

Hay bebés que tienen miedo al agua. Aunque lo normal es que les guste nadar, porque el agua caliente les recuerda el momento en el que estaban dentro de tu barriga, los hay que se ponen nerviosos con el baño. En este artículo descubrirás lo que puede temer el bebé del baño y cómo puedes ayudarle a que pierda su miedo al agua.

Si tu bebé tiene miedo al agua, puede deberse a muchas causas. En algunos el miedo al agua está presente desde el nacimiento. Pero generalmente la hidrofobia, se desarrolla tras algún tiempo, por ejemplo, porque el niño, accidentalmente, sumergió de golpe la cabeza, o se le llenaron los ojos de jabón u otras situaciones desagradables o un poco estresantes en relación con la bañera. Incluso aunque a tus ojos fuera sólo un incidente insegnificante, para él puede ser un mal recuerdo que le amargue el baño.

Regla principal: Dar seguridad al bebé

Si aparece el miedo al agua, váis a necesitar mucha paciencia y empatía para ayudar al niño a recuperar la confianza y ser capaz de disfrutar de nuevo del baño. Es especialmente importante que dediques tiempo y esfuerzo al bebé, para que pueda acostumbrarse de nuevo a la situación. Debe sentir que puedes darle seguridad, porque es totalmente dependiente de ti. Aquí encontrarás valiosos consejos para que puedas hacer que pierda el miedo al agua:

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Controlar la temperatura del agua: Una de las razones por las que el bebé podría tener miedo al agua es que la temperatura sea demasiado alta. Revisa con mucho cuidado antes de cada baño, que el agua no esté demasiado caliente. La temperatura ideal es entre 35 ° C y 37 ° C. También un agua demasiado fría puede ser incómodo para el bebé, ya que enseguida empezará a tener frío.

El nivel de agua: Cuando bañes a tu recién nacido no debes cubrir todo el cuerpo con agua. Pocos centímetros de profundidad son más que suficientes para lavar bien al bebé. Esto también tiene la ventaja de que el bebé no flota en el agua, y tien el culito apoyado en el fondo de la bañera. Eso le da una sensación de seguridad y le ayuda a perder el miedo al agua. Si hay un nivel alto de agua, hay un mayor riesgo de que el bebé deslice y se trague agua.

Bañera adecuada: Quizá para ti es más práctico bañar al bebé en una bañera más grande, pero al bebé seguramente le es más cómodo un espacio más estrecho. Puede que prefiera un recipiente sin tanto espacio, que le de miedo el contar con tanta amplitud. Puedes probar con pequeñas cubetas de baño, que recuperan la posición fetal del bebé de cuando estaba dentro del útero. Además no podrá resbalarse ni salir de la bañerita.

Contraste con el agua: Muchos bebés se vuelven inquietos si entran demasiado rápido en la bañera. No pueden entender lo que está sucediendo y comienzan a llorar. Introduce lentamente al bebé en el agua, empieza por los pies y deja que explore por sí solo este ambiente húmedo. A continuación vas introduciéndole lentamente en el agua para que vaya acostumbrándose. La pausa es un buen aliado contra el miedo al agua.

Compruebe el agarre del bebé: Para que tu bebé no se deslice de tu mano mientras le bañas debes sujetarlo bien. Sin embargo, el cuerpo de tu hijo es muy tierno y sensible, y si lo coges demasiado fuerte puedes hacerle daño. Cógelo pero sin apretar. Pasas el brazo izquierdo por debajo de su espalda hasta su hombro izquierdo, así reposará su cabeza en tu antebrazo.

Juguetes: Es muy posible que el bebé se aburra con facilidad durante el lavado y empiece a llorar. Eso no significa que tenga miedo al agua sino que quiere entretenimiento. Ten a mano un juguete mientras le bañas para evitar que llore mientras lavas su cuerpecito. Para muchos niños, sin embargo, ya es suficiente, una toallita pequeña o el mismo termómetro de baño.

Mantener una rutina: Intenta que el proceso del baño sea siempre el mismo. Las estructuras repetitivas pueden ayudar incluso a niños muy pequeños a orientarse sobre lo que está sucediendo a su alrededor. Eso le ayuda a no desarrollar miedo al agua. Puedes introducir una especie de ritual con el que coger a tu hijo antes de llevarle al baño o poner al bebé siempre de la misma forma en la bañera. Así puedes favorecer que asocie lo que va a suceder y no le coja por sorpresa.

Una atmósfera adecuada: Si al bebé el baño no le sienta muy bien, es particularmente importante que como mínimo esté tranquilo y en un entorno de paz. Por lo tanto elige un momento tranquilo y organiza el cuarto de baño para que la temperatura y el ambiente sean agradables. Trata de evitar, el ruido y las interferencias, mientras bañas a tu hijo, y transmitele la sensación de que el baño es una experiencia agradable y no una tarea rutinaria que tiene que hacerse.

Buena preparación: Una buena preparación es muy importante para que durante el baño te centres sólo en tu hijo. Lo que debes preparar antes del baño, puedes encontrarlo en el artículo "5 preparativos importantes para el baño del bebé".

Bañaros juntos: Transmítele al bebé que bañarse es una buena experiencia, puedes hacerlo bañándoos juntos. Para ello puedes entrar en la bañera y que tu pareja coloque al bebé contigo. La proximidad de tu cuerpo le dará seguridad y le ayudará a no desarrollar miedo al agua.

Importante: Nunca se debe forzar al bebé a hacer algo. Si a pesar de todos los esfuerzos, todavía mantiene el miedo al agua, quizás es mejor que por un tiempo lo dejéis. Más adelante, con paciencia y mucho cariño, podréis retomar de nuevo el baño consiguendo eliminar el miedo al agua hasta convertir el baño en uno de sus pasatiempos favoritos.