Cómo cuidar el ombligo del bebé

El ombligo del bebé es una parte especialmente sensible del cuerpo. Para evitar la inflamación del ombligo, debes cuidarlo muy bien. Aunque no es difícil, hay cosas que no debes olvidar y por ello aquí te recogemos todo lo que debes saber de los cuidados del cordón umbilical y el ombligo.

Durante nueve meses, el cordón umbilical ha sido el vínculo entre madre e hijo. El niño se ha mantenido unido a la madre y de esta manera ha sido alimentado con los nutrientes esenciales. Esta unión finaliza después del nacimiento cuando se corta el cordón umbilical. En la mayoría de los recién nacidos el cordón cae en los primeros diez días después del nacimiento. Aunque si tarda un poco más de tiempo no pasa nada. El cordón umbilical necesitará entre una y dos semanas para curarse.

Así se desarrolla el ombligo del bebé

Inmediatamente después de cortar el cordón umbilical al nacer, se sujetará con una pinza de plástico justo por encima del estómago para prevenir el sangrado. Esta parte de cordón no tiene terminaciones nerviosas por lo que el bebé no padece ningún daño, es una “herida abierta” pero el pequeño no siente ningún dolor. Para que el bebé tenga un ombligo como lo tienes tú, sólo tienen que pasar dos cosas, y la primera es que el otro trozo de cordón, se seque y se caiga para crear la típica forma de ombligo.
El cordón umbilical comienza a secarse rápidamente ya que la pinza mantiene el cordón bien cerrado a la salida de sangre, y poco a poco va oscureciendo, hasta que queda casi negro. El tiempo que necesitará hasta secarse depende de varios factores, pero hasta que se cae, normalmente pasan unos 10 o 12 días. El período de tiempo varía considerablemente de un bebé a otro, mucho más corto o ligeramente más largo pues los procesos de curación son distintos y por lo general no hay motivo de alarma.


Después de que el resto de cordón umbilical ha caído, deja una pequeña herida y un pequeño de piel umbilical. Durante el proceso de curación definitiva, se cierra la herida y se convierte en el "típico" ombligo. En la mayoría de los casos la piel del ombligo se tuerce como una cicatriz y queda hacia dentro, en algunos casos, aunque pocos, el ombligo queda hacia fuera.

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El abultamiento umbilical en un bebé es perfectamente normal y no es motivo de preocupación. El motivo de preocupación sería si, una vez el ombligo ya quedó hacia dentro, saliese de nuevo hichado hacia fuera.. Esto podría ser un signo de una hernia umbilical. Si sospechas que el bebé podría tener una hernia umbilical, debes hablar con el pediatra para salir de dudas.

El cuidado del ombligo del bebé

Aunque muchos padres tienen miedo de hacer algo mal en el cuidado de esta parte tan delicada, es temor es completamente infundado. Por un lado, el cuidado del ombligo de los bebés no es tan complicado como puedes pensar. En el resto del cordón umbilical no hay  terminaciones nerviosas, por lo que al bebé el contacto accidental no puede hacerle daño.


En segundo lugar, la matrona se encarga de ensear a los padres el correcto cuidado del ombligo, cómo debe colocarse al limpiar al bebé, su colocacioón fuera del pañal... Además siempre que tengas dudas puedes acudir a una matrona que te ayudará.

Cuidado “abierto” y “cerrado”

El cuidado del ombligo no tiene un método infalible sinó unas directrices para que sane bien y se cierre sin problemas. Aún así algunas matronas distinguen dos maneras de cuidar esta parte del cuerpo, el cuidado umbilical abierto y el cerrado.

  • Cuidado umbilical abierto: Este tipo de cuidado se basa en la premisa “menos es más”. En este tipo de cuidado las matronas que lo recomiendan cuentan que no hacen falta herramientas especiales sino estar alerta que le de bien el aire y se seque por sí solo. Las parteras suelen utilizar aquí una técnica de envoltura especial. El borde superior del pañal se pliega hacia adentro de modo que el ombligo no queda cubierto y por tanto no está en el ambiente húmedo del pañal. De esta manera también se evita que las heces o la orina contaminen el ombligo. Además, el pañal no roza con el ombligo y evita las llagas.

Para que puedas apañártelas al salir del hospital la matrona te enseñará como envolver corectamente al bebé para que el pañal no el moleste.Algunos fabricantes de pañales para recién nacidos tienen un diseño especial que tiene al descubierto la zona del cordón umbilical.

Cuidado umbilical cerrado: Para el cuidado del cordón umbilical cerrado la matrona cubre el pequeño muñón con una gasa estéril permeable al para que sea una protección más eficaz contra la humedad y las bacterias. Algunas parteras también utilizan unos polvos de farmacia con el fin de acelerar el proceso de secado. Esto debe retirarse por lo menos una vez al día a fondo para no favorecer la implantación de gérmenes. Para limpiar el ombligo basta con una compresa estéril y un poco de agua con eséncia de caléndula. La caléndula no sólo limpia sino que también previene la inflamación.

Importante: Debes asegurarte que tras la limpieza la piel del bebé quede de nuevo completamente seca.

Tu papel en el cuidado del cordón umbilical

Una matrona atenderá al bebé en la clínica u hospital, puede que si contratas una privada te atienda en casa hasta que est ombligo esté sano, pero la mayoría de familias se las apañan solas con los cuidados del bebé. No debe darte miedo ni aversión tocar al bebé por tener el cordón. Debes atenderle con normalidad y tener algunas cosas muy presentes al limpiar alrededor de la herida:

  • Proteger de la suciedad: Un recién nacido realmente no se ensucia. Aún así debes estar alerta y mantenerle en la más completa higiene posible, sobretodo en lo que se refiere a la atención del cordón umbilical. Incluso tocar el cordón con las manos sucias puede provocarle una infección del tejido y puede ser peligroso. Límpiate y desinféctate bien las manos antes de tocar el cordón del bebé para no transferirle los gérmenes.
  • Mantenerlo seco: A parte de la higiene, que el cordón se mantenga seco es lo segundo más importante, así podrá sanar sin ningún problema. Para ello debemos proteger la zona lo mejor que podamos de la humedad. Es por ello que tras el nacimiento no se puede bañar al bebé , le limpias con una toallita húmeda. Cuando le caiga el cordón podrás bañar al bebé sin problemas aunque el pequeño ombligo necesita aún de algunos cuidados especiales. Debes secar bien el ombligo con un algodón o incluso con un bastoncito de algodón. Pásale suavemente los dedos para separar los pequeños pliegues de piel en el interior y evitar la humedad que podría causar llagas o infecciones. Tu partera te explicará bien como debes atender esta parte del cuerpo del bebé.

Deja que el bebé patalee a menudo sin pañales y sin ropa. Esto le proporcionará una gran cantidad de aire fresco para el ombligo, lo que acelera el proceso de curación. También para el culito es bueno, ya la mayor parte del tiempo to tendrá envuelto en el pañal, húmedo y caliente,  el aire fresco es un cambio agradable que protegerá su piel sensible y evita que se irrite.

Lo que no debes hacer

Algunas cosas que debes evitar en el cuidado umbilical del bebé porque retrasar la cicatrización de la herida o puede promover su inflamación:

  • No utilices cremas ni aceites para el cuidado del ombligo. Ablandan el tejido y por lo tanto retardan el secado del cordón umbilical. Algunos ingredientes contenidos en productos de cuidado personal pueden irritar el muñón umbilical, provocarle dolor y también dar lugar a infecciones graves.
  • Después de unos días se forman alrededor del cordón umbilical costras de secreción de la herida. En ningún caso trataes de eliminarlas. Quitar las costras impedirá la correcta cicatrización de las heridas e incluso puede llevar a infecciones febriles o sangrado.
    Importante: en ningún caso trates de manipular el cordón umbilical. El tejido del ombligo es muy sensible y puedes lastimar al bebé.
  • Para limpiar el ombligo del bebé no uses productos que tengan mucho alcohol, puesto que la piel de esta zona es muy sensible y podrías irritarla en seguida.

Problemas con la cicatrización de la herida umbilical

Si el ombligo del bebé secreta durante el proceso de curación, una falta de higiene puede conducir fácilmente a una infección umbilical. Las zonas húmedas proporcionan un caldo de cultivo ideal para bacterias y hongos, que pueden penetrar fácilmente en la herida y extenderse. Si sospechas que el ombligo del bebé se inflama, nunca lo trates tu sola. Ante señales que evidencien la infección, como alta temperatura, zonas de piel más roja, granos alrededor del ombligo, siempre consulta a tu matrona o un pediatra qué hacer. Igualmente si ves que del cordón le sale pus es imprescindible contactar con el médico.


Si se detecta una infección suficientemente pronto, conel tratamiento adecuado como por ejemplo una pomada antiséptica puede curarse sin problemas. Si estuviese más avanzada puede que el bebé necesitase de un antibiótico. El médico puede tomar una muestra de la herida para determinar los agentes patógenos exactos e iniciar el tratamiento adecuado.


Importante: Una infección umbilical debe ser estrictamente tratada profesionalmente, ya que de lo contrario puede conducir a la intoxicación de la sangre.

Una infección umbilical puede tener como resultado la aparición de los llamados granulomas. Se trata de pequeños nudos de piel que se forman debajo de la piel cerca del ombligo. En muchos casos, los granulomas pueden ser tratados con éxito con remedios homeopáticos. Pregúntale a tu matrona qué puedes hacer para que desaparezcan estos granulomas, sinó pueden quitarse más adelante con cirurgía.

Incluso después de la caída del cordón umbilical puede haber alguna secreción de líquido o pequeñas gotas de sangre. Generalmente se cura solo pero si ves repetidamente gotitas de sangre debes consultar a un médico para determinar la causa. A menudo, este fenómeno se debe a una falta de vitamina K, la responsable de la coagulación sanguínea. Especialmente los bebés por lo general,  no tienen la flora intestinal desarrollada del todo y no pueden producir la vitamina K en cantidades adecuadas. El pediatra puede darle al bebé una dosis apropiada de vitamina K, para detener la hemorragia.