Oídos, ojos, nariz y labios

La cara del bebé es muy pequeña pero contiene una gran parte de los órganos de sus sentidos con los que cada día descubre su mundo. Los oídos, los ojos, los labios y la nariz son una parte muy importante por su especial sensibilidad. En este artículo te damos todas las pautas importantes para su cuidado.

Para que el bebé esté bien, no sólo debes ocuparte de los cuidados de su cuerpecito, su carita también debes cuidarla con ternura. Lo más importante es su lavado regular. Utiliza un paño suave, con agua tíbia para limpiar la piel del bebé de sudor y posibles restos de comida o crema. Ten cuidado de no usar jabón en su piel y procura que no se seque demasiado. Si debes salir a la calle con el bebé en invierno o en verano con el sol, procura aplicarle una crema que le proteja de las influencias ambientales.


Pero no sólo la piel, sino también los pequeños órganos sensoriales necesitan sus cuidados para que el pequeño pueda explorar libremente su mundo.

Cuidado de los ojos

¿Te has preguntado por qué los ojos de los bebés presentan a veces costras o se pegan los párpados entre sí con tanta frecuencia? Esto se debe a que los bebés producen muchas más lágrimas en comparación con los adultos. Este proceso es parte de una función protectora natural del cuerpo. Dado que el sistema inmune del bebé después del nacimiento no está completo, los patógenos pueden penetrar más fácilmente en el cuerpo y causar una infección. Las membranas mucosas de los ojos son particularmente sensibles, y el fluido lagrimal contiene una enzima que está diseñado para proteger contra la infección, así pues, las pequeñas costras y legañas son un sistema de defensa.

En este caso se pueden limpiar con un algodón o una gasa humedecida en agua tibia. Es importante que limpies cuidadosamente desde el exterior al interior de la nariz. También puedes lavar los ojos del bebé con suero fisiológico, una o dos veces, para limpiar su interior de restos de legañas y bacterias presentes en el exterior de los ojos. En la limpieza de los ojos debes tener en cuenta:

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  • Nunca quites las costras de los ojos en seco con la uña, ya que podrías hacer daño al bebé.
  • Ablanda las costras con un poco de agua tíbia y un algodón o una gasa antes quitárselas, se despegarán más fácilmente. Utiliza un algodoncito distinto para cada ojo, evitarás el contagio de possibles irritaciones o infecciones de ojo.
  • Humedece el algodón o la gasita en agua hervida (pero de nuevo tíbia) o en solución salina, así no habrá ninguna bacteria que pueda entrarle en los ojos.
  • Limpie los ojos siempre de fuera hacia dentro, es decir, hacia la nariz, ya que corresponde también a la dirección natural del flujo de lágrimas.
  • Importante: Nunca uses un bastoncito de algodón para limpiar el rabillo del ojo. El riesgo de que se mueva y le golpees el ojo con el bastoncito es demasiado alto y podrías dañarle el globo ocular.

Si notas algo extraño, como un leve enrojecimiento, debes consultar a tu médico. Aunque es normal que los ojos de los bebés presenten a veces leves atascos de lagrimal, si el enrogecimiento y el picor persiste podría tratarse de conjuntivitis.

Conjuntivitis

La conjuntivitis es la inflamación del tejido que recubre la superficie blanca del ojo. Por esta razón el ojo del bebé se vuelve rojo y produce más lagrimeo y legañas. Las legañas por su parte son moco que se ha desecado en mayor o menor grado. La conjuntivitis, es frecuente en el bebé y en el niño. Todos los virus y bacterias son nuevos para él y su cuerpecito debe aprender a luchar contra infecciones. No te asustes si la conjuntivitis se produce varias veces, especialmente durante el invierno. Sin embargo, no pierdes nada consultando al pediatra.

  • ¿Cómo evitarla?

Por las mañanas, después de dormir, las legañas son más secas y pegan los párpados entre sí, lo que impide abrir los ojos. Nunca debe intentarse abrirlos en seco. Para facilitar su limpieza, es recomendable usar toallitas húmedas esterilizadas, que permiten humedecer la superficie del ojo sin que pase suciedad. Repite la limpieza de los ojitos tres veces al día si ves que es necesario.

Cuidado de los oídos

Cuidar los oídos del bebé es una tarea delicada pero necesaria. Los oídos son algunos de los órganos más importantes de tu bebé. En el cuidado de los oídos debes ser muy prudente y cuidadosa. No dudes en visitar al especialista en cuanto detectes alguna anomalía.


Nunca introduzcas un instrumento para eliminar el exceso de cera en el interioir de los oídos, ya que esta sale por sí sola. Sólo tienes que limpiar la que ya ha salido al exterior. El riesgo de lesión del tímpano es muy grande. Además la cera del oído cumple unas funciones importantes para la salud de tu hijo. La cera de los oídos hidrata la piel del conducto auditivo externo y se utiliza para eliminar el polvo, la suciedad, las células muertas de la piel y materiales extraños del oído. También contiene sustancias que combaten las bacterias y evitan que penetren en el conducto auditivo externo.

Además tienes que tener mucho cuidado durante el baño con el agua, ya que el agua reblandece el tímpano y aumenta el riesgo de que proliferen hongos o bacterias. El oído de tu bebé puede limpiarse con un paño húmedo o una toalla cuidadosamente. No te olvides después de secarlas con mucho cuidado. En el cuidado de los oídos debes tener en cuenta:

  • Nunca limpies los oídos del bebé con un bastoncillo de algodón. De esta manera podrías dañarle el tímpano pues es hipersensible y causarle una pérdida permanente de la audición o trastornos del equilibrio. Además, la cera no se elimina de esta manera, sino que simplemente la empujarás más profundamente en el oído. Puiedes empeorar la situación y que finalmente tenga que quitárselo un médico.
  • Es suficiente limpiar el oído después del baño de modo superficial. Puedes limpiar el oído con un paño húmedo, un poco de algodón o la punta de una toalla suave. Incluso los bastoncillos de algodón para bebés se utilizan para secar el oído externo. Son más gruesos que los bastoncillos normales por lo que no puede penetrar en el canal auditivo.
  • No te olvides detrás de las orejas. En el pliegue de detrás de la oreja se acumulan amenudo residuos de saliva o la leche. Por lo tanto limpia con cuidado en cada lavado y seca completamente para que no tenga molestias.

Cuidar la nariz del bebé

La nariz de tu bebé tiene, como las orejas, una función de auto-limpieza. El polvo y la suciedad son eliminados por la secreción nasal. Si la descarga nasal se produce demasiado, como en un resfriado, o se seca o presenta irritación, necessita un poco de cuidado extra. Después de limpiar la cara de tu bebé es esencial secarla para que su piel no sufra. Debes tener en cuenta:

  • Las costras secas de la nariz es mejor suavizarlas con un algodón húmedo antes de que se las quites. De esta forma puedes evitar momentos desagradables y hacerle daño al bebé en la nariz. Una vez ablandadas las podrás limpiar con un paño húmedo.
  • Si la nariz de su bebé se tapona y le cuesta respoirar, puedes limpiarle con suavidad con un pañuelo trenzado, pero ten cuidado para no penetrar demasiado profundo para no herir los vasos sanguíneos o las venas, que pueden provocar hemorragias nasales. Ninca pues utilices bastoncillos de algodón!
  • Si el bebé presenta una gran cantidad de mocos, puedes limpiarle con un aspirador nasal, popularmente conocido como sacamocos. Es una pequeña pera de goma o silicona con una punta que puede introducirse en la nariz y que permite aspirar los moquitos del bebé. Puedes encontrarlo en las farmacias.
  • Si tiene la nariz tapada puedes utilizar una solución de sal de mar para disolver el bloqueo. Administrale unas gotas de agua salina con una pipeta dentro de la fosa nasal y así aflojarás los mocos que puedan impedirle respirar bien.

¡Atención!
Los aceites esenciales como el mentol, no son buenos para los bebés para despejar la nariz, son muy fuertes y podrían causarle falta de aliento.

Cuidado de los labios

Los labios son una zona especialmente sensible. La piel de los labios no sólo es muy delgada, sino que también no tiene glándulas sebáceas propias, y por lo tanto no hay manto ácido natural que los proteja contra los agentes patógenos y las influencias ambientales. La humedad constante como la saliva, hace que estén expuesto y sequen muy rápidamente. Este efecto se agrava en el bebé por el uso de chupete y sobretodo cuando le salen los dientes pues genera mucha más saliva. En el cuidado de los labios ten en cuenta:

  • Hidrata los labios con un bálsamo labial si los tiene muy secos. Esto le da humedad y evita que los labios se agrieten.
  • La piel alrededor de los labios puedes protegerla con una cremita que mantenga bajo control la irritación que pueden provocar las enzimas digestivas contenidas en la saliva.
  • Como los labios no contienen melanina, que es el pigmento responsable del bronceado de la piel, son especialmente sensibles a los rayos UV, y por ello es importante aplicar un protector solar adecuado en días de sol y calor. Hay bálsamo labial con factor de protección solar. Pregunta en la farmacia si tienen productos así para bebés.