Consejos para dormir

En este artículo te damos algunos consejos para dormir. Los propone el profesor Juergen Zulley que es profesor de Psicología Biológica en la Universidad de Ratisbona. Como psicólogo está interesado en la investigación de la mejora del sueño desde hace 30 años. Ha publicado numerosos libros sobre el sueño y es Presidente de la Academia Alemana para la Salud y el Sueño.

Señor Zulley, ¿cuáles son los principales problemas que deben afrontar los padres en relación al sueño de sus pequeños?

El primer problema es el "debes", "ahora tienes que dormir la siesta". Cuando el descando se convierte en obligación, lo más normal es que la reacción de tu hijo sea una negativa. Dormir debe ser desde el principio algo positivo, y los niños deben comprender que dormir es un placer más que un sacrificio.

¿Cómo pueden los padres establecer el horario del sueño?

La tranquilidad antes de la tranquilidad es especialmente importante. Los niños deben estar tranquilos, y de esa forma se calmarán y dormirán antes y mejor. Es muy importante que los padres también lo hagan, y no se queden sentados delante de la televisión y lleven al niño a la cama. No deben decirle a su hijo: "Ahora tendrás que calmarte y dormirte", sino que tendrán que predicar ellos con el ejemplo. También los padres tendrán que disciplinarse. Para la siesta es importante que esté claro cuándo se hace cada día, un horario determinado. Para niños mayores, habrá que realizar actividades tranquilas antes de ir a la cama. La tele tampoco es buena amiga en estos casos.

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¿Es importante la siesta? ¿Cuánto debería durar?

En las primeras semanas y meses encontrar la regla perfecta para que tu peque diferencie entre día y noche será especialmente complicado. A los cuatro a cinco meses el sueño nocturno queda fijado y hacen una o dos siestas al día. Este ritmo se mantiene hasta los seis o siete meses de vida. Con los años harán menos siestas y más cortas. A los doce años volverán a dormir de nuevo, también al mediodía. Vuelven a un nuevo ritmo. Pero hay que tener en cuenta que los niños son muy diferentes entre sí y por ello es un error trazar una línea y decir esto es normal y aquéllo no. Cada uno tiene su propia dinámica.

¿Qué hacer cuando no quieren dormir te pongas como te pongas?

Depende de cada situación. Si el niño grita, cógelo naturalmente e intenta calmarlo. Pero tu hijo debe aprender que la cama no es para hacer teatros. Algunos padres se quejan de que el drama es diario, pero esto se debe a que ellos mismos le han dado más importancia de la que deberían, potenciando la escenita. No hay soluciones mágicas. Lo único que se puede recomendar es establecer claras rutinas y costumbres.

¿Qué deben cuidar en especial los padres del entorno donde dormirá su hijo?

Los niños duermen mejor en el cuarto de los padres. No deberían preocuparse pensando que no sea bueno. Los peques necesitan seguridad y calor, que encontrarán de forma natural en la cama de sus padres. Es bueno, sin embargo, que los niños tengan una camita propia, pues de repente les entrará ganas de utilizarla. El entorno ha de ser por supuesto oscuro, pero no completamente, porque puede que el bebé sienta miedo. En ese caso deja la puerta abierta. De esa forma sentirá el contacto con los padres.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de comprar un saco de dormir para el bebé?

Los colchones para bebés no deben ser muy blandos, y sobre todo deben transpirar. Debe mantener la humedad, pero sin ser axfisiante. Y el mismo consejo es válido para el saco de dormir. Además no se necesitan almohadas. Muchos padres eligen mal el saco de dormir del bebé por la temperatura. Los compran demasiado calentitos y así no transpira, suda y se resfria. Por eso no hay que tener miedo de que nos parezca muy frío. Además, el organismo del niño debe tener la posibilidad de regular su propia temperatura corporal. Ese enfriamiento ha de ser contrarrestado con el calor que produce el interior del cuerpo del pequeño. Eso significa que la temperatura del cuarto debe ser relativamente fría.

¿Entonces no es necesaria una mantita especialmente calentita?

Por supuesto en invierno y cuando hace realmente mucho frío, es necesario tener una manta más calentita. Pero siempre, incluso en la época del año más fría, debe haber aire. Solamente las corrientes han de ser vigiladas, porque enfrían todo el cuarto. En el invierno el problema no es el frío, sino la sequedad del aire, pues normalmente las casas tienen calefación y ésta resta humedad al aire.

¿Qué dertermina que unos niños necesiten más aire que otros?

Setrata de una cuestión más que nada genética, que depende de cada individuo. La genética no significa que al medidía toda la familia se quede de repente dormida, sino que puede suceder que en la siesta haya variaciones entre unos miembros y otros. Las hermanas por ejemplo, se quedan despiertas. O cuando el hermanito duerme, el otro se queda despierto como signo de oposición.

¿Recomienda la siesta para los padres?

La siesta es muy aconsejable para nuestro ritmo biológico, así como para el de nuestros hijos. Sin embargo, muchas personas no disponen del momento o el lugar. Lo más apropiado sería descansar durante diez minutos diarios. Los adultos tienen un ritmo de noventa minutos. Es decir, después de 90 minutos de trabajo deben descansar al menos 5 minutos. Y al mediodía se debería dormir entre 10 y 30 minutos. Transcurridos estos 30 minutos se caería en un sueño profundo y costaría mucho más despertarse de nuevo. Dormir la siesta es ideal para afrontar con energía el resto del día. En los niños pequeños, este ritmo es mucho más corto, tan sólo de 45 minutos. Luego, necesitan un descanso. Estos serían los períodos regulares de descanso. Tanto niños como adultos necesitan períodos de descanso.

En sus libros, a menudo utiliza el término "ritmo biológico", ¿qué quiere decir?

Todos los organismos vivos presentan variaciones sistemáticas durante el día y la noche. Para los humanos, la temperatura corporal puede bajar por ejemplo a 34°C, es la mínima temperatura de la noche. Las diferencias entre unos y otros seres humanos son enormes. Un ejemplo perfecto para mostrar estas enormes diferencias en el ritmo biológico es éste: El efecto de un medicamento que se inyecta tiene, por la tarde, una  duración completa de 40 minutos, mientras que la misma dosis en la mañana no dura ni siquiera diez minutos. Esto no tiene nada que ver con el día y la noche en sí mismo, sino con nuestro reloj interior.

¿Tenemos realmente un reloj interno?

Cada persona nace con tales como relojes internos, pero es necesario el cambio natural de luz y oscuridad, para que podamos desarrollar nuestros cambios en el sueño-vigilia. Un experimento que se realizó con bebés prematuros lo demuestra. Tomaron dos estaciones de prematuros. En una de ellas prevalecía una penumbra constante. En la otra, el día y la noche eran simulados. Los recién nacidos prematuros desarrollaron mejor que los de la estación con luz constante. Tenemos que cambiar entre el día y la noche, entre el reposo y la fase de actividad. Los niños deben aprender que el cambio para poder funcionar mejor.

¿Cómo podemos enseñar a nuestro hijos este ritmo?

Enseñándoles una regularidad, sobre todo la de comer y dormir. Por supuesto, esto se necesita mucha paciencia. Un sistema extremadamente rígido no es bueno, pero es importante que los niños aprendan que hay un tiempo de actividad, otro de paz y otro que es la comida. Así, apoyaremos el ritmo biológico de los niños y estimularemos su desarrollo.

¿Cómo funciona este ritmo biológico y por qué es tan importante escucharlo?

No somos máquinas que funcionen de la misma forma. Cada célula tiene generadores de ritmo, los llamados "relojes internos". Estas células las renovamos, especialmente de noche. Las puertas por las que entran los estímulos se cierran y se dedican a fabricar la "basura" que no sirve a las células. Este proceso acaba por la mañana.