Cuando tu bebé llora demasiado

¿Tu bebé llora a menudo? Todos los bebés lloran, no sólo cuando tienen hambre o cuando se les debe cambiar el pañal. Ahora bien, si tu bebé llora más de tres horas al día, sin que puedas identificar una razón, entonces tal vez es un “llorón”.

Si tu bebé llora una o dos horas al día es normal. Si llora más, quizá se trate de un "llorón". Hay una Regla de Tres que establece que los niños que lloran tres semanas seguidas, más de tres días a la semana y más de tres horas al día se denominan como llorones. Los expertos hablan de "llanto excesivo en el los lactantes”. Este fenómeno está bastante generalizado. Normalmente comienza alrededor de la segunda semana de vida y dura hasta el cuarto o icluso el sexto mes. En raras ocasiones aún más.

¿Cuáles son los síntomas?

Además de el hecho de que el bebé llora más de tres horas al día, hay otros detalles que definen a los bebés llorones. Normalmente cuesta calmarles. Además de tener un humor inestable por el que pasan de estar tranquilos a totalmente irritados en un momento. A menudo padecen calambres por todo el cuerpo durante el llanto, encurvan la espalda, se les enrojece la cara y se les detiene la respiración brevemente. Si un bebé llora con frecuencia normalmente es que sufre de sobre-estimulación y fatiga, el sueño se produce sólo por agotamiento total. Los problemas con la lactancia también pueden provocarlo.

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¿Por qué el bebé llora más de la cuenta? - Causas

Las causas para el llanto excesivo de los niños no están claras. Estrés, depresión y problemas en el embarazo se discuten aún como posibles causas, así como una interacción alterada entre padre e hijo. Si tu bebé llora en exceso, primero hay que descartar que tenga una enfermedad o lesiones internas. También debes determinar si tu hijo no se encuentra en una fase de crecimiento. En estas fases un bebé llora aún más.

¿Qué puedes hacer si tu bebé llora demasiado?

A menudo la voz de la madre tiene un efecto calmante: habla o canta algo a tu hijo un poco, en voz baja. Para evitar el estrés, debes exponer a tu hijo sólo unos pocos estímulos. La fatiga puedes combnatirla reestructurando su rutina, para que tenga más descansos u organizando mejor las fases de sueño y las de estar despierto.

Quizás tiene gases y le provoque malestar, por eso grita, puedes realizarle un masaje en el vientre o le colocas una compresa caliente en la barriguita. Incluso los movimientos de balanceo rítmico pueden ayudarle a descansar. Puedes llevarle colgado, con un cabestrillo o un pañuelo, o sinó en su cunita.

Si no ayuda ninguna medida, puedes acudir a una clínica o a tu pediatra y le comentas la situación.

Perder el llanto

Se conoce como “perder el llanto” cuando el bebé llora mucho, con espasmos y haciendo apneas. Aunque no es peligroso es una situación que asusta a muchos padres. Aún así, cuando esta apnea se alarga y el niño no vuelve se dice que ha perdido el llanto, y si dura mucho el pequeño empieza incluso a cambiar un poco de color por la falta de aire.

Ante estos episodios, tanto si se trata de un simple espasmo como si el bebé pierde por un momento el llanto, lo más importante es conservar la calma. Aparece en los niños de entre 6 y 18 neses y deja de aparecer mayoritariamente por sí solo en la edad escolar.

Verdades y dudas:

  • Por el momento se desconocen las causas que desencadenan los espasmos del llanto
  • La pérdida del lloro no está provocada por ninguna enfermedad física ni psíquica, suele darse en niños sanos
  • Debemos recordar que aunque produce cierta angustia, no es algo grave puesto que el niño vuelve rápidamente a respirar y queda todo en un susto.
  • Aunque por los espasmos lo parezca no está relacionada con la epilepsia
  • No suele ser un episodio aislado, sino que suele volver a aparecer con el tiempo
  • Depende del niño que se produzca de forma frecuente durante el mismo día o que sólo sea ocasional.
  • Si se repite con frecuencia es aconsejable acudir al especialista para descartar cualquier otra alteración o problema

Cómo actuar:

A cada niño le va mejor una cosa que otra así que observa atentamente la reacción de tu hijo

  • Colócale en una posición de seguridad, es decir, tumbado de lado hasta que se recupere del todo
  • Si el pequeño pierde la consciencia, debes colocarle en la posición de seguridad y actuar como describimos en el artículo de primeros auxilios Posición decúbito prono y posición lateral de seguridad.
  • Aunque es lo que más se ha oído, no es aconsejable soplarle en la cara, salpicarle agua o sacudirlo
  • Si con frecuencia el pequeño pierde la consciencia, debes acudir al pediatra