Plan para aprender a dormir

¿Tu hijo tiene más de seis meses y no se duerme sólo o no duerme toda la noche? Quizá este “Plan para aprender a dormir” puede ayudarte tanto a tí como a tu bebé.

A los seis meses, los bebés generalmente han desarrollado sus patrones de sueño lo suficiente como para dormirse solos y permanecer dormidos toda la noche. Pueden distinguir entre día y noche y no necesitan tomar biberón ni comer nada durante la noche. Si tu hijo tiene problemas para dormir, puede deberse a unos malos hábitos de sueño.

Dormir es cosa de acostumbrarse

Si tu hijo se ha quedado siempre dormido en brazos, simplemente no ha aprendido a dormir solo en su cuna. A esto cabe añadirle, con mucha probabilidad, que tu hijo no duerma seguido, porque durante las normales fases de desvelo comprueba automáticamente si todo a su alrededor está como antes de dormirse. Óbviamente no es el caso si se ha dormido en brazos y se despierta en la cuna. Esto puede ocurrir también a ciertos condicionantes, como el chupete. Si el bebé se ha acostumbrado a dormirse solo bajo ciertas condiciones y será difícil que vuelva a dormirse sin ellas. Es posible cambiar los hábitos e introducir en los nuevos los elementos y rituales que creamos necesarios e importantes.

Weitere Artikel

¿Cómo se pueden cambiar los hábitos de sueño?

El hombre es un animal de hábitos y costumbres. Así que no esperes que tu hijo cambie de la noche a la mañana sus hábitos. En los primeros días mientras se acostumbra probablemente va a llorar y gritar. Los autores del best-seller "Todo niño puede aprender a dormir", Annette Kast-Zahn y el Dr. Hartmut Morgenroth, han desarrollado un plan a través del cuál los bebés sanos a partir de seis meses aprenden a dormir solos y mejor. El plan se basa en el famoso método del profesor Richard Ferber, el conocido para muchos como el "Método Ferber".

Gritar hasta el agotamiento no es una buena solución

El cambio en los hábitos de descanso puede que en un primer momento tu hijo los asocie con una derrota: si por ejemplo, quieres acostumbrarle  a dormirse solo en su cuna, si siempre se ha dormido en brazos, entonces hechará en falta algo para conciliar el sueño si se le coloca despierto en su cuna. Seguramente no va a aceptarlo y protestará. Ahora se requiere disciplina. ¿Vas a dejarlo llorar hasta que se duerma? Como la mayoría de los padres, probablemente no. Por lo general, los padres acuden a calmar al bebé, lo cogen en brazos, devolviéndolo a su hábito de descanso. ¿El resultado? El niño aprende que consigue lo que quiere si grita y llora el tiempo suficiente.

Dejar llorar con moderación

El "Plan para aprender a dormir" prevé también dejar llorar al bebé unos minutos. Pero requiere también que le mostréis que estáis a su lado sin darle pero, lo que quiere. Hay una gran diferencia, puesto que el bebé aprende que con los gritos consigue vuestra atención pero no vuestra  ayuda para dormir. Aquí te detallamos las distintas fases del plan.

El "Plan para aprender a dormir":

  • Marcar las horas de descanso (de día y noche): Escoge las horas más adecuadas para que el pequeño duerme, según su ritmo, de lo contrario existe el peligro de que no esté lo suficientemente cansado. Puedes comprobarlo registrándolo en un protocolo del sueño.
  • Evita las soluciones de urgencia: Dormirle en brazos, darle el pecho hasta que se duerma... no son solución. Si quieres darle el pecho o cogerle en brazos meciéndole, que sea como mínimo media hora antes del momento de ir a la cama.
  • Ritual nocturno: Pasa especialmente los últimos minutos con tu hijo antes de que se duerma. Un ritual nocturno sólido y tranquilo le dará a tu bebé, y más tarde al niño seguridad. Debe ser siempre el mismo, empezar y terminar igual, hasta que salgas de la habitación.
  • Dejarle llorar poco rato: Si el niño comienza a llorar, al rato acude a él y consuélale, acaríciale y habla con él. Pero no le cojas en brazos ni le proporciones ninguna otra ayuda. A los dos minutos puedes salir de la habitación. El niño no debe dormirse en tu presencia, sinó calmarse, para luego poder dormirse solito.

Tiempo de espera recomendado antes de acudir al bebé que llora:

1. Vez 2. Vez 3. Vez y siguientes
1. Día 3 Min. 5 Min. 7 Min.
2. Día 5 Min. 7 Min. 9 Min.
3. Día 7 Min. 9 Min. 10 Min.
4. Día y
siguientes
10 Min. 10 Min. 10 Min.

Duración máxima de presencia en la habitación: 2 min
Fuente: “Todos los niños pueden aprender a dormir” de Annette Kast-Zahn y Dr. Hartmut Morgenroth

Seguir el calendario

Si tu hijo no se calma, repite todo el proceso y sigue las escalas de tiempo, hasta que se duerma. Los tiempos de espera hasta que vuelvas con tu hijo, poco a poco serán cada vez más largos. Si tu hijo llora aún más cuando estás con él, puedes quedarte un poco, pero sólo brevemente. Así aprende que con los gritos no obtiene lo que quiere: tu presencia o que le ayudes a dormir.

Singularidad de la siesta

Si tu bebé durante el día, después de 30 o 45 minutos aún no se duerme, es mejor que intentes mantenerlo despierto hasta el siguiente período de sueño. De lo contrario existe el riesgo de que se mueva el “patrón de sueño” y altere el dormir por la noche. Lo mismo sucede con el dormir seguido, asegúrate de que se levanta a su horario habitual.

Sin constancia no funciona

Si se es consecuente y se sigue el “Plan”, normalmente a los 3 o 4 días ya se puede percibir una notable mejora, y en raros casos acostumbrarse de nuevo tarda más de una o dos semanas. Se pueden hacer ligeras modificaciones del plan. Puedes, por ejemplo, acortar los tiempos de espera. Es especialmente importante que te sientas bien realizando este “Plan” sólo así podrás ser completamente consecuente y tener más probabilidades de éxito.

Un "Plan" cuestionado

Al igual que los métodos Estivill o Ferber, este Plan para aprender a dormir tiene detractores. El hecho de dejar llorar a un niño así es doloroso por muchos padres además de ser cuestionado por distintos expertos que afirman que este lloro desconsolado puede tener repercusiones en los bebés y niños. Los puntos más criticados son:

  • Un bebé que llora por la noche expresa un deseo de intimidad y seguridad. El modelo contempla que el niño llore hasta ser consolado por un momento, pero es un desafío para los padres, y este lloro es criticado por considerarlo negativo.
  • Incluso los críticos reconocen que el método funciona con relativa rapidez y provoca un cambio en el comportamiento. La duda que tienen es si vale la pena pagar ese precio. El niño cambia su conducta no de forma voluntaria ni progresiva, sino a modo de renuncia. El niño se da por vencido y deja de llorar porque la experiencia le dice que aún así no consigue lo que quiere. Muchos niños se sienten dejados de lado. Sus necesidades no son satisfechas y esto puede afectar, según los críticos, a la confianza con los padres y a la autoestima del bebé.
  • El libro es una guía para ayudar al niño a aprender a adaptarse a las necesidades de sus padres. Los críticos cuestionan si es correcto supeditar las necesidades de niños tan pequeños a las de los padres.
  • Según los críticos, especialmente los recién nacidos pero también los niños pequeños necesitan seguridad y una respuesta rápida a sus necesidades. En ausencia de esta respuesta, cuando el bebé llora, puede provocarle ansiedad y el estrés. Y de acuerdo con algunos investigadores, esto puede causar cambios adversos en el cerebro.

Alternativas más suaves

Distintos expertos en sueño infantil consideran que estos tipos de planes de aprendizaje del dormir solo y seguido deben usarse tan solo como método de emergencia, pero no de forma sistemática. Son más partidarios de un enfoque basado en el cambio de hábitos de manera progresiva, un cambio a largo plazo en lugar de un cambio a corto plazo, y por lo tanto, más suave para el niño. Este enfoque puedes encontrarlo en el artículo Aprender a dormir sin llorar, donde te planteamos un método que busca conseguir que el niño tenga una experiencia buena y positiva en el acostumbrarse a dormir solo y seguido, pero encontrando un ritmo propio con lo que su sueño es más independiente. En el artículo Dejar llorar vs. Métodos suaves encontrarás una comparativa de ambos enfoques.