Alimentación complementaria: ¿Está mi bebé listo para comer sólidos?

Llega un momento en que tu bebé se ha hecho demasiado mayor para que la lactancia sea la única fuente alimenticia que garantize un desarrollo sano. Tu hijo debe empezar con la alimentación complementaria, es decir, a ingerir alimentos sólidos. ¿Pero cómo saber cuándo ha llegado el momento? Y ¿Cómo saber si tu hijo está preparado para la primera papilla? En este artículo sobre alimentación complementaria te damos las respuestas.

En sus primeros meses de vida tu hijo recibe los nutrientes necesarios para desarrollarse de manera sana a través de la leche materna. Sin embargo, las reservas nutricionales que produce su propio cuerpo se agotan pronto y la demanda ya no puede ser cubierta a través de la lactancia. En este momento es necesario que tu hijo comience con una alimentación complementaria que garantice su desarrollo. Es por ello que la introducción de la papilla en su alimentación se hace indispensable.

Empezar con la alimentación complementaria a los cinco meses

Los expertos suelen recomendar empezar con la alimentación complementaria entre los 5 y los 7 meses de vida porque es entonces cuando suele aumentar el consumo de nutrientes. Se trata además de un buen momento para empezar poco a poco a acostumbrar al cuerpo de tu hijo a nuevos alimentos. Si empezaras antes podrías estar forzando innecesariamente su sitema inmunológico. Sin embargo, a partir de los cinco meses sus sistema inmunológico es lo suficientemente fuerte para arreglárselas con nuevos estímulos y lo suficientemente flexible para tolerar determinadas substancias alérgenas.

Entre los cuatro y los cinco meses el cuerpo del niño y su capacidad motriz se han desarrollado lo suficiente como para poder comer con cuchara. Normalmente, el reflejo de extrusión lingual, expulsar la comida con la lengua, ha menguado. Un hecho importante para que la papilla tenga alguna posibilidad de permanecer en la boca del bebé. Además, el niño también es capaz de mantener su cabeza erguida por si solo y sentarse derecho con ayuda de un apoyo. Precisamente porque sus capacidades motrices se hayan en desarrollo, al bebé le será fácil aprender la nueva manera de alimentarse.

Weitere Artikel

Señales del bebé parar empezar con la alimentación complementaria

A pesar de las recomendaciones oficiales, el momento de introducir la alimentación complementaria debería depender de lo preparado que esté tu hijo. Los siguientes puntos pueden ser indicadores de que tu bebé está preparado para la alimentación complementaria.

  • Sigue con la mirada la comida que tu comes.
  • Abre la boca mientras te ve comer.
  • Intenta coger tu comida.
  • Se introduce en la boca comida que está a su alcance.
  • Después de haberle dado el pecho o el biberón, cada vez reclama antes que se le vuelva a alimentar.

Facilitar a tu bebé la alimentación complementaria

Al principio es normal que tu bebé escupa la papilla que le das. Eso no quiere decir que a tu hijo no le guste la nueva comida sino que para comer con cuchara ha de aprender nuevos movimientos de la lengua y los labios que durante la lactancia no utilizaba. También deberá acostumbrarse a la consistencia de la papilla y al tacto de la cuchara para que la alimentación complementaria pueda introducirse sin problemas.

Para facilitar el cambio  a esta nueva manera de alimentarse puedes empezar acostumbrándolo a la cuchara unas semanas antes de empezar con la papilla. Dale una para que juegue y empiece a acostumbrarse a su gusto y tacto. También puedes darle un poco de agua o te con una cuchara para que aprenda a ingerir a través de ella.

El cambio a la alimentación complementaria requiere paciencia

Tu bebé tiene que aprender muchas cosas para poder empezar a comer sólidos. No deberías sorprenderte si al principio hay más comida en el babero que en la boca de tu hijo. No debes preocuparte, los primeros intentos son un aprendizaje mas que una manera de que tu hijo satisfaga sus necesidades alimenticias. Lo normal es que tengas que hacer de cinco a ocho intentos antes de que aprenda a comer con cuchara.

Además, este aprendizaje varía en cada cada niño. Algunos abren inmediatamente la boca cuando ven acercarse la cuchara y otros son más escépticos y dudan. Ambas cosas son completamente normales. Si ves que tu hijo no quiere comer no lo fuerces y realiza un nuevo intento al cabo de unos días. Tampoco se trata de obligarlo. Si aún así tu hijo sigue rechazando la papilla quizás es que todavía no está preparado para la alimentación complementaria y debes posponer su introducción.